Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 10 Noviembre, 2010





Es imposible jugar un partido de fútbol sin balón.
En este sentido lleva razón don Víctor J. Flury.
Pero, sí se puede jugar al fútbol sin balón.
Parece lo mismo, pero no es lo mismo.
En un partido de fútbol de 11 contra 11, el único futbolista que juega con la bola, es el que la lleva; los demás, incluyendo a los dos porteros deben ejecutar una serie de movimientos (sin bola), en procura del beneficio de su equipo.
El señor Flury, terminó su artículo en La Nación del pasado lunes, titulado “Sin la bola”, con una especie de burla hacia quienes hemos escrito muchas veces, que los entrenadores deben enseñarles a los futbolistas a jugar sin balón, sobre todo en un fútbol subdesarrollado y artesanal como el nuestro.
Dice don Víctor que: “como entre deportistas se copian, ya olfateo por ahí a un astro del baloncesto diciendo que anoche jugó su mejor partido sin la bola en las manos”.
Lástima que el articulista no habló con un jugador de fútbol americano, un deporte colectivo como el fútbol, que igual se juega con un balón y donde los movimientos de quienes no lo tienen en sus manos, para favorecer el juego de quienes lo detentan, son la esencia de esa disciplina.
Le voy a poner al señor Flury un ejemplo muy simple, de uno de sus compatriotas y mejor jugador del mundo: Lionel Messi.
¿Por qué juega como estrella en el Barcelona y es uno más en la selección de Argentina?
La respuesta es muy simple don Víctor.
Porque sus compañeros del Barcelona, tipo Xavi e Iniesta son expertos en jugar sin balón y resultan letales cuando los tres se juntan en ofensiva, uno con la pelota, los otros dos sin ella.
Los grandes asesinos del área; los goleadores letales, tienen la virtud de olfatear el lugar donde puede caer la bola para empujarla a la red. Todos los movimientos que hacen los mejores delanteros del mundo, antes de perforar la red, son sin bola.
Al futbolista costarricense le quema la pelota; juega de espaldas; no tiene sentido del acompañamiento ni de la asociación. No saben hacer paredes, como Chico Hernández y Edgar Marín o Cuca Herrera y Juan Ulloa.
Para hacer paredes y decenas de otras jugadas, es indispensable, don Víctor, que el futbolista sepa jugar sin balón, aunque usted no lo crea, mi apreciado analista de cine.

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