Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 6 Noviembre, 2010


¡Qué dramáticamente frío es el béisbol profesional!
Una noche sos el héroe y al día siguiente estás despedido.
Los Gigantes de San Francisco se negaron a ejercer su opción por $9,5 millones para extenderle el contrato al colombiano Edgar Rentería, y prefirieron pagarle medio millón de dólares por la cláusula de rescisión.
Pese a que Rentería fue el JMV de la Serie Mundial y aunque la decisión no suene a sorpresa, pues el astro de Barranquilla sugirió que podría retirarse después de esta campaña por el cúmulo de lesiones que arrastra, nosotros tenemos otro criterio.
“El Niño” nunca fue un beisbolista sobresaliente; fue muy buen beisbolista, que es distinto; si hubiese sido un astro, no era necesario que cambiara de uniforme tan a menudo, pues vistió las camisas de Marlins, Cardenales, Medias Rojas, Bravos, Tigres y Gigantes, sin ser nunca un jugador caro.
Hay beisbolistas como Manny Ramírez, verdaderos mercenarios, que brincan de club a club ansiosos y adictos a ganar más dinero y consiguen los jugosos contratos porque “supuestamente” los valen.
Nunca fue el caso de Rentería; siendo un jugador de salario promedio, se vio obligado a vestir el uniforme de seis equipos en mucho por las lesiones, pero también porque estando sano, sus números no siempre lo respaldaron. Sí fue estrella en las tres series mundiales en que participó.
A pesar de que su jonrón contra Cliff Lee nunca será olvidado en San Francisco, ni en Texas, así es el béisbol. Un día estás en el tope de la cima y una semana después estás desempleado.
Le será muy difícil al colombiano repetir el escenario triunfal de 2010 para poder decirle adiós al béisbol de Grandes Ligas al tope del universo y con el JMV entre sus manos.
Si quisiera regresar a las mayores en el futuro, tendrá que practicar intensamente la posición de segunda y tercera base durante los entrenamientos de primavera para aumentar su valor como jugador “utility”, marcando una nueva etapa en su carrera profesional.
Pero hay una razón más punzante para recomendar su retiro inmediato: su gran orgullo pelotero.
A menos que Rentería esté muy seguro de que puede dar un año más de juego intenso —con todo y sus lesiones— y que no perderá su puesto en la alineación ante un novato de las menores, mejor es que se retire ahora desde lo más alto en la gloria.

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