Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 3 Noviembre, 2010


La conquista de la Serie Mundial por los Gigantes de San Francisco, 56 años después de que la ganaron como Gigantes de Nueva York, barriendo a los Indios 4-0 en el Polo Ground, deja ahora a la Tribu y a los Cachorros de Chicago como los dos clubes con mayor número de años sin vencer en el Clásico de Otoño.
Los Cubs suman más de 100 años sin obtenerla y mi adorada Tribu no lo hace desde 1948.
Ahora que el colombiano Edgar Rentería, “El Niño” se puso otra vez de moda, después de conectar ese palo impresionante al jardín izquierdo que les estremeció los cimientos a miles de tejanos y le quitó la sonrisa de sus labios a Cliff Lee, batazo decisivo que dio a los de la Bahía la justa corona, la historia del béisbol de Grandes Ligas retrocedió 13 años a la Serie Mundial entre Marlins de la Florida y Cleveland, para recordar que fue precisamente Rentería, quien en el cierre del undécimo episodio y con Craig Counsell en tercera base, le conectó de imparable al lanzador de la Tribu, Charles Nagy, quien siendo abridor, entró a apagar el incendio que dejó en las bases el cerrador José Meza, ante el delirio y locura de 67 mil espectadores en el Player Stadium.
Los Marlins fueron campeones con un equipo de “mercenarios” que después de lograda la corona, fueron vendidos a otros equipos: recordamos a Sheffield, White, Alou, Bonilla, Johnson, Counsell y Conine, entre otros.
Este sétimo partido fue trago amargo para los fanáticos de los Indios; se había perdido la Serie Mundial de 1995 ante los Bravos y en esta contra Marlins, la Tribu ganaba 2-1 a la altura del noveno episodio: Cleveland tenía un equipazo con Vízquel, Tony Fernández, Manny Ramírez, Justice, Matt Williams, Sandy Alomar, Jim Thome y Marcus Grisson.
En el cierre del noveno y con un out (a dos del título), se derrumbó el cerrador Meza; permitió dos imparables y un fly de sacrificio y el juego se empató 2-2, para dar paso en el undécimo a la heroicidad de Rentería.
Como anécdota, cuando Omar Vízquel escribió su biografía, responsabilizó a Meza por la derrota de la Tribu y el fornido lanzador prometió públicamente que le rompería la cabeza a Vízquel, cuando lo tuviera de frente en la caja de bateo.
Los dos cambiaron de uniforme y en un juego entre Filis (Meza) y Gigantes (Vízquel), don José trató de cumplir su promesa y casi le arranca la “jupa” a Omar con un lanzamiento salvaje. Desde luego, se armó la bronca.

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