Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 28 Octubre, 2010


¿Qué pasó con la pasión morada?
¿Qué sucedió con el saprissismo de hueso colorado?
¿Por qué al Saprissa lo han abandonado?
Y que conste que no me refiero a la Ultra.
Esta, para bien o para mal, siempre ha estado ahí.
Hago referencia a la afición más grande del país, aquella que llenaba los palcos en el Ricardo Saprissa, alegre, leal y entusiasta, que seguía al club del poder y el orgullo.
¿Qué se hizo la clase media morada que atiborraba las secciones de sombra y popular del coloso de Tibás?
Cuántos años no pasé dando cobertura a los juegos del Saprissa en el palco de mi primo Renato Mirabelli; al lado el de Jaime Carvajal: al lado el de Mario José Zaragoza; un poco más allá el Dr. Rodolfo Tabash y más acá Fabio Pérez Merino.
Todos llenos, alegres; todos los domingos y en el entretiempo, a la tertulia y a la discusión de los primeros 45 minutos en la zona de ingreso.
¡Nada queda de eso!
Hoy los palcos asemejan tugurios en desuso; sin alma, vacíos, sucios, con las sillas rotas. Un estadio vacío no es estadio; un partido sin gente no es partido.
¿Qué le sucedió al Saprissa?
No me refiero a la crisis actual de resultados.
Hablo de otra cosa.
Hablo de la desaparición de aquella magia que se dio en la era de Fabio Garnier, con la proliferación de los signos externos; hablo de la etapa polémica y caliente de Enrique Artiñano con todo y sus fantasías que resultaron tan caras, pero que hicieron vibrar de emotividad al saprissismo.
Hablo de los contertulios fanáticos que tenían al club vigente en los programas deportivos.
Si en algún club se ha retratado más la frialdad y la huida masiva de espectadores de los campos de fútbol, ha sido en el Saprissa y entonces hay espacio para la interrogante.
¿Será hasta ahora que está pesando el hecho de que el club más popular de Costa Rica, no esté en manos de costarricenses, o esto nada tiene que ver?
El fenómeno de ausentismo en los estadios es global; los costarricenses le perdieron la pasión al fútbol; esto es evidente y no se puede tapar. Hay nuevos gustos y atracciones; crecen y se desarrollan nuevas generaciones fanáticas de las redes sociales y con acceso directo a un mundo que ni por asomo teníamos al alcance los viejos del barrio, contentos o resignados a asistir como máxima diversión al partido de fútbol.
Saprissa refleja como ningún otro club este evento.

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