Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 14 Octubre, 2010


Supongo que lo notaron.
La gran diferencia de calidad de fútbol entre las selecciones de Perú y la de El Salvador.
No fue abismal, pero sí, notoria.
Mucho mejor el fútbol peruano; mejores jugadores, más dinámico, más efectivo, propio de la zona que práctica el mejor fútbol de América, y eso que el balompié peruano está en la calle y apenas busca salir de los escombros.
Incas y cuscatlecos tuvieron un rival común y enfrentaron el mismo examen: Costa Rica.
Fácil fue observar cómo el fútbol costarricense se acomodó mejor a un rival de su propia zona geográfica, de tan modestas características como las suyas propias.
Perú nos metió dos caminando y amainó la tormenta; lo que pudo ser vendaval y huracán concluyó en llovizna y contra los hermanos centroamericanos, taco a taco: ganamos en el cierre con gol fortuito, como pudieron vencer ellos tras la mejora que mostraron en la segunda parte.
Si jugando contra Perú, el rival más limitado hoy del fútbol suramericano nos vimos tan mal y si con costos pudimos doblegar a El Salvador, quedamos notificados de que el fútbol costarricense sigue de malas y que a Ricardo La Volpe le espera un trabajo monumental.
Entonces, deberíamos aprovechar lo poco bueno que dejaron este par de confrontaciones, para ir armando una base del seleccionado. Costa Rica siempre está sin tiempo, los clubes no colaboran y hay legionarios que actúan como en otro planeta.
¿Por qué entonces no aprovechamos las pequeñas y buenas sociedades que van surgiendo en el camino y las consolidamos?
¿Por qué en lugar de estar convocando a decenas de jugadores, no afianzamos a los que jugaron bien en los fogueos?
Por ejemplo, fue muy agradable ver la conexión por la franja izquierda entre Bryan Oviedo, Michael Barrantes y José Sánchez. También el aporte ofensivo por la derecha de Pablo Herrera fue meritorio. Tenemos aquí a cuatro jugadores que pueden ser titulares en la eliminatoria.
Keylor Navas; Cristian Gamboa, Gilberto Martínez, Bryan Ruiz y Alvaro Saborío parecen indiscutibles. Ya tenemos nueve. Existe base y sustento: perfeccionémoslos, pulámoslos; trabajemos alrededor de ellos y detengamos los experimentos. Nos falta un central de peso; entre Celso y Azofeifa sale el contención; Cristian Bolaños un enlace. Etcétera.
Italia se hundió en el Mundial, pero ya tiene ocho titulares fijos en la eliminatoria de la Eurocopa. Copiemos lo bueno.

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