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Domingo, 25 de agosto de 2019



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 14 septiembre, 2010



No se imaginan cómo nos duele no poder defender a don Orlando De León en esta oportunidad en que hasta los resultados lo respaldan.
Su Herediano está de segundo en la tabla de clasificación, totalmente enfilado a la clasificación a la segunda fase que es la que encamina al título.
Don Orlando no cayó por resultados.
Al SEÑOR De León y así, SEÑOR con mayúscula lo botaron desde antes de empezar el campeonato, un grupo de ignorantes del fútbol que no saben absolutamente nada de esta disciplina deportiva y que llegan lamentablemente a posiciones de mando por tener llena la billetera pero vacía la cabeza.
Lamentablemente, y en esta Nota se lo advertimos a don Orlando en el momento preciso, él debió renunciar a su puesto de director técnico el mismo día que deshecho el equipo de Liberia, el dueño de este club y a la vez familiar de la propietaria del Herediano, le metió a la planilla rojiamarilla sin consultárselo, varios jugadores que quedaron a la deriva tras el cierre del club guanacasteco.
La falta de respeto al trabajo de Orlando en la pretemporada saltó a la vista y desgraciadamente, De León aceptó esta bofetada a su profesión y en ese instante se puso la guillotina al cuello.
Sabemos, y sus lágrimas sanas de ayer en la televisión lo confirman mucho más que un millón de palabras, que se quedó al frente del Herediano por el sentimiento que le tiene a la institución a la que adora con apasionamiento.
Con De León el problema nunca ha sido monetario, pero hombre inteligente que lo es, sabía que su cabeza estaba en la mira de la familia que “conduce” los destinos del club y que todo era cuestión de tiempo… de muy poco tiempo.
La excusa estúpida fue el empate ante Santos o la pérdida de siete de nueve puntos; argumento deplorable y poco válido que de seguirse en los otros clubes, hoy solo la Liga y Barrio México mantendrían a sus entrenadores.
Como amigo de la honorable familia de Orlando De León, le manifiesto a corazón abierto que me quedé esperando su renuncia, cuando le faltaron al respeto de la forma en que lo hicieron, incluso sin el mínimo respaldo del gerente de la institución.
Como no lo hizo y siguió montado en esa bomba de tiempo también advertida en este espacio, ahora que estalló, nos duelen las heridas, pero al amigo le dijo con respeto que él se las buscó.

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