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Viernes, 23 de agosto de 2019



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 10 septiembre, 2010



Ricardo Lavolpe es el nuevo director técnico de la Selección Nacional.
Ayer estampó su firma; empezará a trabajar en noviembre y debutará oficialmente al frente de la tricolor en la UNCAF de Panamá en enero 2011.
Se va a ganar un montón de plata. ¡Dichoso! y que la aproveche. El monto de su salario no será tema de comentario en este espacio.
Figúrense que Esteban Sirias ganaba $7 mil por mes en Liberia Mía y era de los peor pagados. ¿Cuántos profesionales costarricenses graduados universitarios, tienen este salario de don Esteban?
De manera que no me preocupa el de Lavolpe; desde que anunciaron su eventual fichaje y su salario pasó a ser tema prioritario, en esta Nota minimizamos el hecho porque siempre lo consideramos terciario.
Estamos a partir de ahora frente a un tipo difícil; su rostro no enseña ningún rasgo de simpatía y puede que a lo interno sea el tipo más simpático del mundo.
De arranque da la impresión de que marcará una barrera de autoridad entre técnico y futbolistas, a todas luces conveniente para lograr manejar con poder el entorno del seleccionado, tan acostumbrado al amiguismo.
El tipo infunde respeto.
No se parece en nada a Badú, pero tampoco a Maturana; inspira conocimiento y su perfil se asemeja al de Jorge Luis Pinto. Curtido y cocinado en la olla de la tolerancia que significa ser técnico de la selección de México, con una prensa crítica, incómoda, maleducada y fanática a la que confrontó por años, es de suponer que don Ricardo aportará paciencia e idéntica tolerancia para soportar los embates de la prensa deportiva costarricense, en su mayoría, mucho menos analítica que la mexicana.
Se inicia una relación entre un director técnico “agrio”, con una prensa deportiva poco culta de la que formo parte; los antecedentes entre estas mismas partes en México, invitan al escalofrío. Muchos opinan que por aquí se romperá la cuerda; por ahora, dejemos que arranque el noviazgo.
El fútbol nacional ha firmado a un entrenador de lujo; ponemos en sus manos y conocimientos un fútbol de baja calidad y futbolistas sin fundamentos básicos de la disciplina, ilusionados en que sepa encauzarlo y que los ponga a jugar como hizo Guimaraes en la eliminatoria a Corea; Kenton en la primera vuelta de la eliminatoria a Sudáfrica y Ronald González en el Mundial de Egipto, los únicos y últimos tres trapitos de dominguear de nuestro futbolito.

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