Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 13 Julio, 2010


La estrategia que el Inter de Milán le opuso al Barcelona y que le dio resultado al técnico José Mourinho, dado que su club ganó la Champions, fue copiada casi al carbón por los técnicos de Alemania y Holanda y eso dio al traste con el espectáculo, en una de las semifinales y en la final del Mundial de Sudáfrica.
Tanto Joachim Löw como Bert Van Marwijk le tuvieron demasiado respeto y diríamos que hasta pavor, al fútbol hermoso y técnico de los españoles y ambos decidieron “jugársela como el Inter”.
Alemania le regaló la bola a España, pero tras entregarla no intentó quitársela y Holanda se la regaló, pero buscó quitársela a base de patadas, lo que desmereció la presencia de los naranjas en esa instancia final.
En el Mundial, a España solo Chile le jugó taco a taco, de manera que el Loco Bielsa merece el reconocimiento de que enfrentó al mejor equipo del mundo con sus mismos argumentos. Fue ese apenas el segundo partido en que la “furia roja” metió dos goles. Antes le hizo un par a Honduras y luego, ante sistemas cerrados y marcaje a base de puntapiés, apenas pudo ir ganando cada uno de sus juegos por la mínima.
Fue una lástima para el espectáculo que, sobre todo Alemania, con ese equipazo que aplastó a Inglaterra y a Argentina, no le hubiera jugado a España de igual a igual; increíble que el entrenador Löw y sus potentes discípulos, se hubieran orinado la pantaloneta antes de que se iniciara la semifinal. Ese respeto desmesurado al tecnicismo y la calidad grupal de los ibéricos, no tenía lugar.
Narran los expertos que es que España no dejó que los “panzers” tocaran la pelota, pero el libreto no se escribe así; si un entrenador le inculca a sus jugadores actitud y mentalidad ofensiva de ir al ataque desde el pitazo inicial, el partido se enrumba por otro sendero.
Joachim Löw se rindió antes de que comenzara el partido y en la final, lo que manifestó Marwijk resultó frustrante: “es que son tan buenos (los españoles), que tuve que ordenar que los pararan con faltas (patadas). Perdón al público por tantas faltas”.
Este es un argumento muy pobre para un técnico que llevó a su selección a la final del Mundial. Si tiene miedo compre perro, pero jamás inculque a sus futbolistas antes de empezar una final, de que su equipo es inferior al contrario.
Bielsa, Maradona, Martino y Tabárez, jamás hubieran dicho o hecho eso.

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