Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 8 Julio, 2010


En el minuto seis, Xavi se fue por la derecha, midió el centro y lo puso entre las dos torres gemelas, Mertersacker y Friedrich; entre las dos irrumpió el “terrorista” Carles Puyol quien conectó un remate de cabeza que apenas voló sobre la azotea.
Fue el preaviso. La cesantía llegó 67 minutos después.
De nuevo el piloto catalán se subió al avión; lo condujo a zona de desastre y con las torres asomadas a su radar, las liquidó y las hizo mantequilla.
¿Cómo un hombre de metro sesenta, le gana el salto a tres o cuatro mamulones que rozan el par de metros?
Esta es solo una de tantas interrogantes que deberá responderse de cara a su almohada, el técnico Joachim Löw, atento a explicar su fracaso, excusándose que su equipo perdió contra el mejor del mundo, pero, sin poder dar razones en el sentido de que, antes del juego semifinal, era su Alemania la mejor del mundo, básicamente por lo que le hizo a Argentina.
Antes de que empezara el Mundial en Sudáfrica, las encuestas señalaron a España y Brasil como las dos favoritas al título; los pronósticos se cayeron, desde luego que con demasiada precipitación, después de la derrota de la “furia” ante Suiza.
Ese traspié les arrebató a los discípulos de Vicente del Bosque su cartel de favoritos, que entonces se trasladó a diferentes seleccionados según los resultados de las jornadas: Argentina, Brasil, Holanda y Alemania igual fueron marcadas como favoritas.
Se fue deshojando la margarita y mientras España, ahora sin rol de candidata, empezó calladita a ganar sus partidos y avanzar en la llave, otros favoritos hicieron maletas.
Holanda cumplió con su etiqueta y despachó a Uruguay para instalarse en la final y los “panzers” emergieron como favoritos para liquidar el “güiri-güiri y el chiqui chiqui” de Xavi, Iniesta, Busquets, Villa, Capdevilla, Silva y Pedro.
¡Pero qué va!
Con siete jugadores del Barcelona en su formación, España se apoderó del balón desde el primer minuto y jamás lo soltó; además, el bigotón Del Bosque le dio una lección de estrategia al de la pavita, quien, sin el tornillo Müller, vio cómo sus tanques eran perforados y se hundían, sin capacidad de reacción.
Solo el enorme partido de España podría dar respuesta, pero con dudas, de cómo una Alemania envolvente, efectiva y arrolladora, de pronto desapareció del mapa y por completo.

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