Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 1 Julio, 2010


Yo no sé cómo, porque cada disciplina deportiva cuenta con su propio encanto y siempre será diferente la competencia en un deporte individual que en uno colectivo, pero la FIFA tendrá que decidir algo y relevante, después de la serie de errores arbitrales de gruesa monta, que incluso, incidieron en los resultados de varios partidos en el Mundial.
A este nivel máximo, así como se exige o se espera un papel superior de los jugadores, con muchísima más razón de los que imparten justicia. A nadie le hace gracia quedar eliminado de una Copa del Mundo, por un error arbitral.
En procura de una comparación con el béisbol, deporte colectivo como el fútbol y para no comentar lo que sucede con el tenis, desde que implantaron el ojo de halcón, resultaría catastrófico y nadie volvería a un parque de béisbol, si los jugadores o sus entrenadores, recurrieran a la tecnología para reclamar cada envío de los lanzadores para ver si entraron o se salieron de la zona de “strike”. El juego se detendría cada segundo y desaparecería el espectáculo.
Entonces, los lanzamientos no se discuten; las jugadas apretadas en las bases, no se discuten; tampoco en el “home”. Se da un respeto absoluto a la decisión de los jueces y claro, a cada rato hay bronca y entonces presenciamos esas escenas exclusivas del béisbol de Grandes Ligas, donde el “manager” y el “umpire”, se ponen cara a cara, nariz con nariz, se escupen, se gritan, se mientan la madre. Normalmente el entrenador sale expulsado, pero no pasa a más.
Sin embargo, contrario a la FIFA, cerrada en su decisión de no aplicar la tecnología en el fútbol, en el béisbol se decidió usarla para casos muy específicos, básicamente cuando hay duda si un batazo fue o no fue jonrón.
Dado el batazo y dada la duda, un piloto reclama y si lo amerita, los cuatro jueces se retiran a su vestuario a mirar la televisión y luego regresan al diamante y dictan su veredicto, amparados a lo que mostró la tecnología.
Por ahí anda la cosa. La FIFA no quiere y tiene razón afear el espectáculo, enterrar la polémica, ni retardar o cortar el desarrollo de un juego mientras los jueces deliberan, pero, dados los yerros en este Mundial, evidentes, enormes y decisivos en los resultados, no habrá mas remedio que acudir a la tecnología para, por lo menos, que un gol como el de Inglaterra a Alemania, no haya forma de que sea anulado.

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