Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 26 Mayo, 2010


Al equipo campeón de Europa no se le puede analizar tácticamente por líneas, como eso de línea de tres o de cuatro en defensa; dos volantes de marca, un punta o dos. Eso no va con el Inter de Mourinho.
A este equipo que se le cerró maravillosamente al Barcelona y que se las ingenió para derrotar al Bayern sin mayores problemas, hay que analizarlo por sectores; por bloques y hasta diríamos que por pedazos de cancha.
Hay un pedazo de cancha por la franja izquierda, donde se juntan los rudos de la formación; los que hacen el trabajo sucio; los que no juegan para las gradas ni son portadas en los diarios; van desde Cristian Chivu, hasta Goran Pandev, pasando por Dejan Stankovic y el brasileño Thiago Motta.
Este bloque de Mourinho normalmente juega recostado por la izquierda; todos juegan al brazo izquierdo de Esteban Cambiasso o de Javier Zanetti, cuando el capitán argentino se ubica por el costado derecho.
Con estas murallas, el Inter asegura los ingresos ofensivos del rival por el sector derecho. Notaron en la final como el talentoso Robben, la mejor figura bávara, aunque es tulipán, quedó cercado entre las tenazas de Chivu y la potencia de Pandev, que se retrasa a la espalda de Milito para cooperar en retaguardia.
Para quienes desconocen la historia, el lateral izquierdo del Inter es el joven italiano Davide Santon, de solo 19 años de edad y ya citado por Marcelo Lippi a la Nazionale. Lamentablemente el joven se lesionó y ha estado fuera de acción, pero este defensor sí era un italiano titular en la formación de Mourinho: el único.
El entrenador portugués, de quien dicen los diarios de Europa ganará 13 millones de colones diarios en el Real Madrid, atrapa otro pedazo de cancha por la derecha, con Douglas Maicon, un defensor explosivo, muy veloz, técnico y que va mucho al ataque y los argentinos, Zanetti y Cambiasso. Este es un bloque “más limpio” que el de la izquierda.
Fácil entender entonces lo que cuesta penetrar la retaguardia interista; no pudo el Barcelona con sus maravillosos enanos: Xavi, Busquets, Messi, Alves y menos un Bayern sin talento y sin Ribery.
Un bloque por la derecha recuperador y técnico: un bloque por la izquierda “hachero”, duro; que se junta y desune como acordeón, según las circunstancias; a su espalda, Lucio y Samuel y atrás, el mejor portero del mundo: Julio César. ¡Cómo ingresar!


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