Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 10 Mayo, 2010


¡Este es un equipo grande!
El Deportivo Saprissa.
Esa es la enorme diferencia que se ha presentado a través de varios campeonatos, entre el Saprissa y el otro grande, el Alajuelense, que en ocasiones, gusta de jugar de chico.
Si comparamos el planteamiento, la mentalidad y la actitud del Saprissa ayer en San Carlos, con la de la Liga, hace pocos días en ese mismo escenario, es facilísimo sacar las diferencias, todas favorables a los discípulos de Roy Myers.
En un partido que la Liga podía ganar, su entrenador lo planificó para empatar. Al menos, eso dio a entender con la alineación.
En cambio ayer, los morados dijeron presente desde el primer minuto, con el mortero de Núñez y con el cierre de Josué que se llevó Grant.
Cero especulaciones; cero cálculos. Nada de eso de empatar allá y ganar en casa. Desde el principio, los jugadores del Saprissa tenían su mente recargada con la idea de vencer, de ganar, de atropellar al anfitrión e irrespetarlo en su propio patio.
Por eso, el Saprissa no se cayó cuando recibió el primero; el 1-0 en contra: no se cayó cuando iba perdiendo 2-1 y no se cayó cuando se quedó con un jugador menos.
Nada de cuidar empates; nada de que ya empatamos 2-2 y nos tiramos atrás, nada de que si igualamos, vamos a meter defensas. ¡No!
Robinson por Balladares para reacomodar la zona y que pudieran subir los centrales (entre ellos hicieron un gol) y un par de atacantes, Alemán y Arrieta.
Claro que el partido tuvo una acción crucial, cuando Kenneth Vargas no cerró en la nariz de Navas un centro de Michael Mora, tras servicio magistral de Sánchez. Era el 3-1, pero no cabe vivir de lamentos, cuando se comprobó con el paso del tiempo, que el punto fuerte del equipo de Daniel Casas, su retaguardia, fue partida y derretida como paquete de mantequilla en el peor de los momentos, cuando debía sostener la ventaja.
La forma de marcar de Monguío, Harris y Bello fue desastrosa; se enredaron; se perdieron y dejaron boquetes donde el Saprissa hizo fiesta, sobre todo las anotaciones de Cordero y Arrieta. Además en el 1-1, le dieron un confite a Josué y el cuarto fue un regalo de Grant; demasiado generosos hacia un rival que por su actitud de campeón, no requiere de estas regalías. ¡Amén norteños!

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