Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 4 Mayo, 2010


El acuerdo, supongo que de los asambleístas, de que en la segunda fase del campeonato, en caso de empate en las series cortas de cuartos y semifinales, sobrevive el equipo de mayor puntaje en la clasificación general y en segundo término, quien sume mejor promedio de goles, puede que sea justo y premie al equipo de mejor rendimiento en la fase previa, pero, la pura verdad, ha echado a perder en lo futbolístico y en lo económico, varias de las series que se presentaron en el actual Torneo de Verano.
El último ejemplo fue Santos-Saprissa.
Que los morados se jueguen en su estadio, un pasaporte a la final del campeonato, con las gradas vacías, es el mejor ejemplo de que esta reglamentación merece una revisión para la próxima campaña.
¿Por qué los fanáticos, aficionados, socios y seguidores del Saprissa, no fueron al estadio?
Porque de antemano sabían que el Saprissa estaba virtualmente clasificado, sobre todo después de derrotar a Santos en Guápiles.
Es más, es tan peligroso, por no meter otro calificativo, este reglamento, que todos nos dimos cuenta de que los discípulos de Roy Myers, no se “fajaron” para anotarles a los de Ronald Gómez un segundo gol en el juego de ida, porque si Saprissa vence 2-0, juegan sin un solo aficionado en las gradas el partido de vuelta.
¿A qué hora van a meter los santistas tres pepinos?
Con el reglamento viejo, los cuartos y semifinales se jugaban taco a taco; si un equipo ganaba en casa y perdía de visita, sin importar el resultado y mucho menos la clasificación general, se iba a los tiempos extras y en caso de persistir la igualada, a los penales.
Y repetimos: no estamos analizando qué es más justo. Si lo de antes o lo de ahora.
Lo que apuntamos es que varias de las series entre Santos y Herediano, primero; Alajuelense y Puntarenas, después; luego Saprissa-Santos y San Carlos-Alajuelense, perdieron mucho interés para los aficionados en los juegos de vuelta, por la nueva reglamentación.
Varios de estos equipos llegaron enterrados al juego de vuelta, con escasas posibilidades de sobrevivir. Esto lo olfatearon los aficionados y abandonaron los graderíos.
Por suerte, para la final, en este caso Saprissa-San Carlos, esto no cuenta y las dos oncenas van taco a taco. Como debería ser.

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