Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 26 Abril, 2010


Estoy completamente seguro de que la dirigencia y cuerpo técnico del Herediano, saltaron de alegría al conocer que su rival en cuartos de final sería el Santos de Guápiles.
El equipo que sumaba más derrotas en el campeonato y que estuvo tan cerca del descenso, como de la clasificación, por esas cosas tan singulares de nuestro “competitivo” torneo, en el papel se presentaba como el rival más “accesible”. Alajuelense y Puntarenas, los otros actores de la instancia lucían con mayores credenciales.
Fue entonces que Orlando De León nos presentó un discurso coherente, consecuente y lógico.
“Ya la primera fase terminó; lo pasado pasado y aquí todos empezamos de cero. En este sentido, los seis clasificados podemos ser campeón y Herediano es candidato al título”; expresó regocijado y optimista el técnico charrúa.
Llegó el juego de ida en Guápiles y Herediano se llevó un bombazo del que no se pudo reponer. Tampoco se repuso su entrenador.
Fieles defensores del trabajo de don Orlando y siendo reiterativos en los halagos que se merece por su –para nosotros-, destacadísima trayectoria profesional, llena de triunfos, títulos y ascensos y desde luego con tramos amargos también propios de su trabajo, queremos transmitirle sinceramente que para nada aprobamos sus declaraciones de ayer en el vestuario del Fello Meza, cuando la prensa lo interrogó por la eliminación de su equipo.
De León se puso a la defensiva, prácticamente no le dio mérito a la clasificación de Santos, llegó a decir que su equipo fue más capaz en la corta serie y lo más grave e incoherente, todo su discursó defensivo se basó en lo que hizo el Herediano desde que lo tomó, con sus ocho partidos sin derrota.
Don Orlando…¿no era que partíamos de cero?
Se dejó decir que ayer, su Herediano había desperdiciado 18 oportunidades de gol. Es decir, que cada centro inofensivo que atrapó Iván García, era una ocasión de gol florense.
¿Fracasó el Herediano”? le preguntaron. Y se enojó.
“Cómo llamar a esto fracaso, si íbamos de últimos y clasificamos a la segunda fase”, aclaró molesto.
No fue posible que el amigo Orlando reconociera que su equipo se cayó en Guápiles y que ahí, perdió la serie y que ahí, su Herediano jugó tan mal como lo hacía antes de que él asumiera.

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