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Martes, 20 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 04 marzo, 2010




A don José María Rico, esposo de doña Laura Chinchilla le gusta el buen cine.
Suponemos entonces que ya presenció la maravillosa obra de arte de Clint Eastwood, “Invictus” y ojalá lo haya hecho acompañado de su señora.
Al final de la película, comprenderán los dos el inmenso significado, la relevancia y la importancia del deporte en todos los países del mundo.
Cómo Mandela intuyó en la privacidad de su despacho, que los negros y blancos de su patria, que se odiaban, quizá se podían unir alrededor de la pasión que generaba la Selección Nacional de rugby, que se preparaba para la Copa Mundial que se celebraría en su país.
La magia de Eastwood y la soberbia actuación de Morgan Freeman como Mandela, nos fueron transportando a un juego final entre Sudáfrica y Nueva Zelanda donde no hubo más remedio que soltar algunas lágrimas en la oscuridad del cine.
Esperaríamos entonces confiados, que la presidenta electa de Costa Rica, en estos días previos a la toma de posesión, sea iluminada igual que el líder sudafricano, para que no le entregue las riendas del deporte costarricense a un pequeño grupo de soba enaguas, que por “trabajar” en su campaña pegando banderas o como choferes, o por el solo hecho de ser abogados o preparadores físicos, se consideran con aptitudes y condiciones de liderar el sector deportivo en el siguiente gobierno.
Digo esto porque se me ponen los pelos de punta, cuando escucho algunos nombres de eventuales encargados de conducir el deporte costarricense desde ciertas instancias.
La verdad que los corruptos se apuntan a todo y ni se sonrojan con tal de atrapar un hueso.
Me parece que doña Laura y sus colaboradores cercanos deben evaluar lo bien que trabajó el sector deportivo en la presente administración y no solo Osvaldo Pandolfo. Fue un excelente grupo de mujeres y hombres que se “fajaron” desde diferentes organismos e instituciones para poner el deporte nacional a caminar y, si doña Laura quiere cambiar de aires y colocar a su propia gente, pues que no caiga en la trampa de escoger a dirigentes que ya tuvieron su oportunidad de servir al deporte y resultaron un estruendoso fracaso.
Con el deporte no se juega. Es un asunto demasiado serio y de trascendencia nacional. Eso lo entendió Mandela. Igual lo comprenderá doña Laura.

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