Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 22 Febrero, 2010



La semana anterior se dio la lamentable noticia del fallecimiento de un gran deportista, apasionado del béisbol y ya retirado del deporte rey, practicante del softbol: nos referimos a Gonzalo Schumann.
Chalo nació en familia beisbolera; su padre del mismo nombre fue una gloria de la narración deportiva en la recordada, inmortal y desaparecida Radio Excelsior, junto a la familia de don Guillermo Grillo, padre e hijo.
Fiebres del béisbol de Grandes Ligas como hemos sido desde adolescentes, me convertí en un fanático de las transmisiones diarias del béisbol de la Gran Carpa, gracias a una producción gigante de los estelares comentaristas, narradores y analistas de esta disciplina en Excelsior, donde destacó don Chalo, papá del ahora atleta desaparecido.
Me identifiqué mucho con don Gonzalo, porque era seguidor de los Indios de Cleveland, también mi adorado equipo.
Chalito se hizo beisbolista en el vientre de su madre; muy pocos meses antes nació su hermano Eduardo, otra gran figura del béisbol costarricense y este par de apasionados deportistas integraron selecciones nacionales y varios equipos de la primera división, especialmente jugando como “infielders”, Eduardo inicialista, Gonzalo, segunda y tercera almohadilla. El Parque Antonio Escarré fue su gran escenario.
Ya “viejos”, como sucede con nuestros entusiastas peloteros se pasaron al softbol, primero al rápido, después al lento; hace pocos meses les hicimos un reportaje como integrantes del equipo “La Polilla Juan Martínez” y duele esta muerte de Gonzalo, prematura, casi fulminante, porque hará unos tres o cuatro meses que vimos a Eduardo y Chalo, entrenando como lo hacían todos los miércoles en el polideportivo de San Francisco de Dos Ríos, con una rigurosidad propia no de jugadores retirados, sino como verdaderos profesionales.
Vecino nuestro en San Antonio de Desamparados, a Gonzalo le apareció una severa enfermedad en una revisión médica de rutina; la trató con valentía, mejoró notablemente en su salud; nunca dejó de jugar softbol, incluso viajó recientemente a Estados Unidos; dolorosamente para sus seres queridos, de repente atacó de nuevo y se lo llevó para luto del deporte nacional.
La unida familia del béisbol costarricense se hizo presente en sus honras fúnebres, despidiendo a un atleta honesto y completo.

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