Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 9 Enero, 2010



Sigamos con el tema de ayer.
Vamos a ver…
Cuando René Simoes (por dicha), rechazó la oportunidad de seguir como técnico de la Selección Nacional, manifestó que el fútbol costarricense no va a mejorar si se sigue jugando en canchas sintéticas.
Pues bien: la respuesta ha sido la construcción de más canchas sintéticas: Herediano y San Carlos lo hacen actualmente.
Entonces, aunque reconocemos que nuestro fútbol de sexto mundo no tiene el poder económico para darse el lujo de que los clubes tengan un espacio natural donde solo se jueguen partidos oficiales y se puedan entrenar en otros terrenos, tampoco se hace el mínimo esfuerzo para buscar una solución a un punto que es esencial para que nuestro deporte favorito mejore.
Por consiguiente, como en este aspecto no se mejoró absolutamente nada, desde que la Selección Nacional fue eliminada del Mundial en Sudáfrica, aumentan las posibilidades de que igual sea eliminada del Mundial en Brasil.
Otro punto: la falta de competencia de nuestro campeonato.
Personalmente no lo sé, puesto que no he hecho ninguna investigación sobre el tema, si 12 equipos en primera son muchos o pocos. Pero, los analistas y los entendidos dicen que son muchos.
¡Qué cuesta entonces empezar a bajar el número!
Dejemos el 2010 igual, pero recortemos equipos a partir del 2011; que bajen dos y suba uno.
Parece que sería una buena decisión, pero nadie la toma.
¿Por qué?
Hay muchos intereses en juego.
Entonces, que triunfen esos intereses y que nos vuelvan a eliminar.
Ayer comentábamos el caso de José Sánchez, un talentoso mediocampista que destacó con la Universidad hace un par de temporadas y fue fichado por el Herediano.
Pasó todo el año sentado.
Decíamos que probablemente en la nueva temporada, José verá el campeonato al lado del masajista del club, dada la competencia que tendrá con Cancela, Cristian Blanco y Rafa Rodríguez. Y se nos olvidó Berny Solórzano.
Qué cuesta ofrecerle a Sánchez a San Carlos, Ramonense o que regrese a la UCR para que no se pierda. Y como él, decenas de jóvenes talentos.
¡Qué va!
Todos se apuntan a lo fácil, a lo repetitivo, a lo ya instalado; hay un temor pavoroso al cambio, la revolución, lo diferente, de manera que no nos hagamos ilusiones de que nuestro fútbol va a levantar, cuando todo, absolutamente todo, sigue igual.

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