Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 30 Diciembre, 2009



Brujas, campeón nacional, nació con la idea de ser el equipo que representara a Escazú en el fútbol costarricense; a los Estados Unidos de Escazú, como llama muy bien don Beto Cañas a ese otro país que los ticos nos topamos apenas cruzamos el puente de Los Anonos.
Ya la entrada a Escazú nos retrata a otra Costa Rica; comercio de marca, buen gusto, consumismo y claro que si seguimos p’al pueblo, nos encontramos con las estampas tan clásicas de nuestra geografía; casitas de adobe, carretas, buenos olores, la iglesia, las escuelas, lo típico, pero si se dobla hacia el Country Club, otro gallo empieza a cantar. Por ahí huele a rico desde el primer metro cuadrado hasta la última mansión en la montaña; solo hace falta mirar los autos de marca, pasar.
Brujas quería ser el representante de este par de fuerzas; que los escazuceños del pueblo aportaran la afición y los ricos del barrio, que suman miles, el dinero, vía afiliación de socios o patrocinios de sus empresas.
El pequeño estadio Nicolás Macís sería la sede, pero, pero, el asunto no funcionó; no caminó; el bebé dio sus primeros pasos, trastabilló y se cayó, llevándose entonces la escoba para otra parte.
El nombre Brujas, la marca Brujas se había metido en el alma de mucha gente; no de miles de personas, pero sí de muchísima gente que se apuntó al proyecto.
Mis dos viejos amigos de la Copa del Café, estrellas del tenis costarricense, Eladio Villalta y Alvaro “Chino” Rodríguez, son hoy dos “cuarentones” metidos en el club que viste de negro pero que tiene el alma blanca y a ellos fue a los que abracé con fuerza en la grama sintética del Cuty Monge, el pasado lunes, felicitándolos por el título.
Eladio y el Chino representan a Kay Fieberg, el amigo de todos lamentablemente fallecido, gestor de estos brujos; a Percy Chamberlain, el primer presidente; a los italianos empresarios, a tantos idealistas y al mecenas, Minor Vargas, un dirigente audaz, repleto de sueños e ilusiones.
Brujas dejó a Escazú, pero sus dirigentes no renunciaron a las escobas; no tenía, ni parece que tiene sentido cambiar de nombre; ese Brujas está pegando, se está cantando, la cosecha empieza a dar frutos.
¡Ya hay fanáticos brujos en el fútbol nacional!
Y… qué importa que los fantasmas habiten hoy en Desamparados!

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