Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 22 Diciembre, 2009



En un país tan pequeño geográficamente como Costa Rica, no han germinado los regionalismos tan necesarios para poder planificar y programar un campeonato mayor de fútbol como Dios manda. Es decir, al estilo europeo, a dos vueltas, todos contra todos.
En España, por ejemplo, desde luego que hay equipos grandes y chicos, pero, los estadios de Pamplona, Zaragoza, Murcia, Mallorca y Málaga, se llenan no solo cuando va de visita el Barcelona o el Real Madrid, sino cuando hay duelo entre “pequeños”, no importa la posición en la tabla.
En Costa Rica no sucede eso; si bien es cierto hace pocos meses una inmensa mayoría de los espectadores en los estadios eran morados y manudos, cuota que va bajando un poco, mientras Herediano y Cartaginés mantienen a sus leales aficiones, los seguidores y fanáticos de otros clubes solo van al estadio a ver a su equipo, si llega a las instancias finales. Lo abandonan toda la temporada, pero si el equipo sorprende y la pega, lo acuerpan.
Puntarenas y Pérez Zeledón son en estos días un caso típico; los chuchequeros se han encontrado en el camino a una legión de seguidores que hace un mes no se veía por ninguna parte y es por esto que no se puede organizar un torneo más justo y normal, porque después de la fecha cinco, los clubes que no arrancan bien se quedan al garete, distanciados de la cima, sin posibilidades de nada y en la bancarrota mientras concluye el largo torneo.
Con los torneos cortos, no solo se da una mejor opción de que clubes chicos accedan a las instancias finales, como sucede hoy en nuestro campeonato, sino que aficiones marginadas de la gran fiesta tienen la oportunidad de vivirla al máximo de pasión, como se vio el domingo en Pérez y Heredia y esto, a los románticos nos agrada.
Es lindo ver las gradas de los estadios de color naranja, azul, o azul y blanco; es hermoso ver a esa legión de chiquillos con el uniforme negro de Brujas y con un futuro halagador; es agradable el cambio y salirnos por un buen rato del morado y rojinegro.
Como profesionales de la comunicación, sentimos más serios los torneos largos, más justos; pero se debe reconocer que en Costa Rica no caben; la verdad, nos ha emocionado el fervor y entusiasmo de estas hinchadas volcadas en las gradas, apoyando a clubes no tradicionales en el clímax del campeonato.

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