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Viernes, 14 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 24 noviembre, 2009




Intensidad es ahora la palabra clave.
René Simoes se dio cuenta en tres semanas, de lo que en esta Nota hemos escrito a cada rato desde 1988.
El fútbol costarricense no tiene vértigo, ritmo, precisión, coordinación, fantasía, ni imaginación.
El fútbol costarricense no es intenso, como el inglés, por ejemplo; cada partido de la liga inglesa es una lección de intensidad para los futbolistas nacionales; para los técnicos nacionales.
La intensidad va aparejada con la excelencia; es casi imposible jugar intensamente, sin capacidad y solo los capaces son excelentes.
Si Franklin Chang hubiese sido futbolista en lugar de astronauta y científico y le hubiesen ofrecido la dirección técnica de su equipo, en el mismo momento; un mes después o medio año después de su retiro como jugador, hubiese respondido que no.
El futbolista Chang, si tenía intenciones de seguir su carrera como entrenador y seguir ligado al fútbol, hubiese hecho un sacrificio, busca la mejor universidad o el más estricto centro de capacitación de técnicos de fútbol en el mundo, se matricula y se va a preparar cinco o seis años en ella. Desde luego que va a regresar a Costa Rica con el título de maestro.
Don Franklin, en su vida personal, siempre ha buscado la excelencia, el sacrificio, lo mejor, que por norma es más difícil.
En cambio… ¿qué hicieron los entrenadores del fútbol nacional, cuando olfatearon que la FIFA los iba a prensar con requisitos académicos?
Se matricularon casi todos en una universidad de garaje; fundada de la noche a la mañana; inexistente hace dos o tres años en materia futbolera, donde, en un dos por tres; en un santiamén, les darán un cartón, un papel, un certificado que los acredita como técnicos clase A, desde luego que para driblar los requisitos de la FIFA.
Contrario a lo que hubiese decidido y hecho Franklin Chang, buscar la excelencia y prepararse para regresar a trabajar con intensidad, muy a lo tico, el 90% de los entrenadores, ex jugadores de fútbol, buscó lo fácil, lo rápido; graduarse no con el máximo esfuerzo, sino con el mínimo esfuerzo, para seguir al frente de un fútbol que jamás podrá ser jugado con intensidad, porque está en manos de enemigos de la excelencia.
¿Tiene don Hermes Navarro alguna solución para esta charlatanería? ¿Qué decidió sobre este tema capital, en sus tantos años al frente de aquella agencia de viajes a favor de sus siervos?

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