Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 19 Noviembre, 2009



Terminó la aventura.
Concluyó el dolor.


Se acabó la angustia
¡Costa Rica fuera del Mundial!
No estaremos en Sudáfrica; Uruguay nos ganó la partida.
Despedida digna en escenario hostil; no hubo goleada; no nos pasaron por encima; es más, ni nos pudieron ganar, pero… para qué.
De qué sirvió.
Lo de ayer lo esperábamos y lo dejamos escrito.
Ese partido que ustedes vieron, lo narramos antes, con gol incluido.
Y qué interesa.
Los costarricenses conocemos la historia de esta eliminación; engolosinados con las participaciones en las Copas del Mundo en Corea-Japón y Alemania, estuvimos muchas semanas, las que duró la primera vuelta de la hexagonal, totalmente listos para ir a jugar en Sudáfrica, los tres partidos de trámite.
Luego, el descalabro, y después de ayer, ni eso.
Lo veremos por televisión.
Reflexionando, media hora después de que terminó el partido en el Centenario, comprender que poco vale echar sal a la herida; que queda todo el tiempo del mundo para valorar, analizar y ver si es posible rectificar sobre lo actuado; que la cadena de yerros monumentales de la dirigencia, los cuerpos técnicos, los jugadores y los periodistas deportivos están ahí pegados, frescos, latentes, desde que Rodrigo Kenton decidió llevar su equipo estelar a la Copa Oro; las goleadas que le metieron a Herediano y Liberia Mía que puso a la prensa contra el seleccionado; el derrumbe de la personalidad de Kenton y la improvisada contratación de René Simoes, que convirtió el epílogo de la clasificación en un absurdo.
El repechaje, ganado por los celestes, solo sirvió para comprobar y corroborar, por qué lo jugaron las selecciones de Uruguay y Costa Rica, sin duda, las más flojas de sus respectivas zonas, solo superadas en flojedad, por otras que están peor.
Cierro por hoy alabando el trabajo táctico de Simoes en el Centenario, aplaudo su alineación; reconozco que quiso oponer a la fuerza bruta celeste, picardía y velocidad y triunfó y le ganó la partida táctica al maestro Tabárez, aunque la clasificación se haya quedado en aquella casa.
Se nos fue el Mundial, pero el mundo no se acaba; no sé si ilusionarme de que este drama que empezó con el 4-0 en Honduras, sirva para reaccionar, revolucionar y desterrar para siempre aquello de que… el fútbol es así y hay que seguir trabajando.

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