Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 16 Octubre, 2009



Si la chancha no se hubiera muerto.
Que si esto; que si lo otro; que si aquello.
Iniciemos con realidades.
Dos de ellas contundentes.
Estados Unidos juega mejor fútbol que Costa Rica y lo demostró en una segunda parte inclemente para los nuestros, arrollados y superados en cada rincón de la cancha.
Segundo, un equipo que disputa 15 puntos y solo gana cuatro, no merece premios. Entonces, las posiciones en la hexagonal fueron acordes con el rendimiento de las selecciones.
Reflexionemos sobre lo sucedido.
Quedó la impresión de que el cuerpo técnico no tenía un plan B en caso de ir ganando el partido.
La selección demostró capacidad para meter dos goles; e incapacidad para defenderlos.
Un partido que urgía de líderes dentro del campo y de generales fuera del terreno de juego, no los presentó; cuando era urgente que jugadores como Luis Marín y Walter Centeno por trayectoria y edad y Randall Azofeifa y Alvaro Saborío por su extenso roce europeo, calmaran a sus arrinconados compañeros y se echaran al equipo encima para sostener el 2-1, no aparecieron.
Y afuera, el general se atarantó e igual, se lo engulló el entorno.
24 minutos; solo 24 minutos le quedaban al juego para ganarlo e ir al Mundial.
René Simoes no reaccionó; se lo tragaron los nervios; como a todos los ticos que padecimos uno de los partidos más tensos en muchos años. Solo que nosotros podíamos calentarnos la cabeza; el director técnico no. ¡Jamás!
Repasemos como Bob Bradley mueve su oncena y refresca básicamente la cintura, con los ingresos sucesivos de Torres (63), Rogers (68) y Cooper (79). Piernas frescas en la mitad del campo, ideal para estrangular aún más al agonizante enemigo.
En la otra acera, drama, tensión, temor; rostros desencajados sin reacción, todos lanzando telegramas de que esperan lo peor.
Variantes tardías e inoperantes, desconocimiento del estratega de su tropa; Bonaparte al garete y expulsado del combate.
¿Vieron ustedes a Argentina meter un gol en el minuto 85 y dedicarse después a esconder el balón?. Uruguay no la volvió a tocar.
Urgía meter más temprano a Bolaños y Alonso, “hueveadores” que se juntaran con Paté a esconder la pelota y no a defensores a despejar a lo loco.
Bueno, ya dijimos que la chancha se murió.

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