Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 3 Septiembre, 2009



Para ganarle a México el sábado, Costa Rica debe jugar igual a como lo hizo contra Estados Unidos, en el partido más memorable de la era de Rodrigo Kenton y similar a como se enfrentó al propio México en la Copa Oro, donde jugamos mejor pero no pudimos hacer el golcito que los dejara por fuera.
Precisamente en este encuentro, levantamos a un muerto, porque después de eliminar a los ticos, la selección mexicana se metió a jugar los mejores minutos de la etapa de Javier Aguirre, despedazó a los Estados Unidos en la final de esa Copa, lo volvió a vencer en la eliminatoria y los aztecas alzaron vuelo, mientras que, todo lo contrario, la tricolor entró en zona de descenso.
El asunto ahora es revertir la situación; en el Ricardo Saprissa se van a enfrentar el mejor equipo hasta ahora de la hexagonal, contra un seleccionado que estuvo muerto con Hugo Sánchez, con Goran Ericksson e incluso con el Vasco cuando éste asumió el timón.
No debería ser posible que tres pésimos partidos, no de la Selección Nacional, sino de clubes de nuestra primera división y solo un juego desastroso de nuestro seleccionado, tire por el precipicio lo hecho hasta ahora.
Confiamos mucho en el trabajo de Germán Retana; él sabrá ubicar a los futbolistas en el punto exacto de la reactivación y como lo comentamos a inicios de semana, esperamos de Kenton una alineación bien distinta del medio campo para adelante, asunto que sabemos complicado, pero que lo añoramos.
Suponemos que el cuerpo técnico de Costa Rica se sabe a México de memoria, porque lo que fue con Honduras, parecía, o que no lo habían estudiado o que los jugadores no respondieron a las indicaciones del estratega.
Jugamos en casa, somos los anfitriones; somos el primer lugar de la hexagonal y debemos imponer las condiciones del juego desde el pitazo inicial.
Queremos una mezcla exacta y completa del equipo que arrolló a los estadounidenses, con el que se entregó alma y corazón adentro ante los mexicanos. Si instalamos en la grama sintética del Ricardo Saprissa, el fútbol que desarrollamos contra los discípulos de Bob Bradley y el coraje y la sangre que se derramó contra los mexicanos en aquel eterno 0-0 que pareció no terminar nunca, Costa Rica va a ganar el partido.
Lo que Kenton no debe permitir; sobre lo que se ha debido trabajar y bastante, es que jamás se le debe entregar la iniciativa al rival. Es en este tipo de partidos cuando Costa Rica se hunde, esos juegos en que desde el minuto uno o tres, el aficionado, el fanático y el periodista advierten, sienten y huelen que “nos va a llevar p…”, con solo cuatro minutos de acción.
Pasó contra Honduras.
¡Que no se repita y verán que ganamos!

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