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Domingo, 18 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 21 julio, 2016


¿Cuáles fueron las juntas directivas que quebraron al Deportivo Saprissa?
¿Quiénes fueron los dirigentes responsables (o irresponsables) de que a la puerta principal del estadio Ricardo Saprissa, ya le ponían el candado de cierre antes de que llegara la inversión millonaria de Jorge Vergara?
En un país tan pequeño como el nuestro todos conocemos la historia y sabemos de los dirigentes que se volvieron locos promoviendo los signos externos del equipo y otros que los sucedieron, fantasiosos, ilusos o imaginativos que se inventaron o soñaron con un Deportivo Saprissa irreal, fueron los que llevaron al club a la bancarrota.
Terminada la etapa de Vergara, todavía repleta de dudas, mentiras o verdades si dejó al club con deudas millonarias o sin deber un centavo, asumió Horizonte Morado con Juan Carlos Rojas como cabeza visible del grupo y un sector empresarial fuerte en lo económico como respaldo.
El Deportivo Saprissa se reestructura, se reorganiza y conquista el título de campeón nacional, que le fue esquivo por varias temporadas. Ronald González y Carlos Watson hacen al Monstruo monarca y las aguas parecen transitar con la quietud de un manantial.
Pero luego viene tormenta; Saprissa pierde el título; Paulo César Wanchope de estirpe herediana es nombrado gerente deportivo del club y renuncian tres altos jerarcas de la dirigencia. Se rompió la paz.
Entonces saltan las voces de protesta y llama poderosamente la atención, que entre los que cuestionan el manejo actual de la institución, sobresale un grupo de aquellos dirigentes que quebraron al Saprissa.
Cosa curiosa, este grupo le da muchísima más relevancia al salario que recibe Juan Carlos Rojas como presidente del club, que a la renuncia de empresarios como los señores Raven y Cercone a la dirigencia de Horizonte Morado.
Se “denuncia” públicamente el monto mensual que recibe Rojas y se arma el escándalo en redes sociales.
El jerarca morado, aislado y solitario, sin un respaldo firme de quienes cancelan su ingreso, responde a la artillería de manera diplomática, educada y no se atreve a responder frontalmente a socios que cuando dirigieron al Saprissa, lo quebraron.
Invitamos a don Juan Carlos a que deje la mesura en casa y responda a los ataques con artillería pesada, porque recuerde que el que calla otorga y probablemente si juega de diplomático lo van a hundir.