Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 2 Abril, 2015

Los invictos en los deportes son muy atractivos, pero normalmente se terminan. No cabe hacer drama por la derrota de Costa Rica en Panamá, que si no era en el Rommel Fernández caería en otro escenario. Trece partidos sin perder de la Tricolor, con rivales de fuste y en escenarios mundialistas terminaron ante los aguerridos canaleros, un rival de zona que crece y crece en ruta a convertirse en potencia del área.
No tiene sentido criticar a Paulo César Wanchope por la derrota, más bien aplaudimos la osadía que tuvo al parar frente a los anfitriones a cuatro defensas que nunca habían jugado juntos, para oponer resistencia a un binomio de ataque que como el que forman Blas Pérez y Luis Tejada es de los más cotizados del área.
En ocho minutos Panamá metió dos goles, aprovechándose desde luego del descontrol de zagueros noveles con el uniforme tricolor como Lemark Hernández y Keyner Brown; un Dave Myrie que sigue desaprovechando muchos minutos de oportunidades, mientras que el de más carrera de esa línea de cuatro, Junior Díaz mantuvo la estirpe.
Compartimos la opinión del técnico de la Selección de que debe dar oportunidad a la mayoría de jugadores y el juego se prestaba para ello. Perder el invicto duele, pero no se debe hacer drama por la derrota. Igual se puede caer en el siguiente partido y dejar la marca en 14 juegos en lugar de 13. Esto es intrascendente.
Sí debe preocupar el mal segundo tiempo de Myrie, su serie de errores en el servicio cuando el equipo va de salida; el aburrimiento de Joel Campbell; la floja actuación de Johan Venegas, así como resaltar la entrega de Marco Ureña; cómo cambió el rostro del equipo con los ingresos de Deyver Vega, Elías Aguilar y Álvaro Saborío y también el gran segundo tiempo del capitán Bryan Ruiz.
Se perdió con un rival que se cotiza en Concacaf; que hoy es dirigido por un técnico de renombre como el “Bolillo” Gómez en un juego que habíamos adelantando ayer sería muy distinto al que se vivió con Paraguay, por cierto, sumergido la misma noche en un fogueo de roce y patadas frente a México.
De manera que dadas las circunstancias y la necesidad del cuerpo técnico de valorar y medir a sus rostros nuevos, caer en Panamá no debe sorprender a nadie; dejar un largo invicto es mera estadística y sin duda que este fogueo sirvió de parámetro para concluir que para algunos jugadores, su paso por la Tricolor será efímero, otros abren compuertas a la esperanza y los mundialistas se consolidan.

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