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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 07 julio, 2016


Cleveland (EE.UU.). No siempre visita uno Cleveland con el incendio deportivo que hoy vive esta ciudad.
Objeto de burla durante años por los continuos fracasos de sus representaciones deportivas: Indios, Cavaliers y Browns, hoy se combina la conquista del título de la NBA por el Rey, Lebron James y sus  compañeros y el récord que como franquicia rompieron los Indios, al ganar 14 juegos seguidos por primera ocasión en su historia. Además, la Tribu de Tony Francona sigue triunfando y lidera cómodamente la División Central de la Liga Americana a mitad de temporada.
No dudo que el éxtasis que sentimos los fanáticos de los Indios, alcanzó para soportar el pasado lunes el día más largo de mi carrera deportiva, porque salí del país a las 0.15 de madrugada y 24 horas después, casi que a la misma hora, Mike Nápoli despachaba el jonrón que dio a la Tribu el triunfo 5-3 sobre los Tigres de Detroit. El juego se retrasó dos horas y media por lluvia; agréguele nueve horas de avión, más kilométricas filas en los aeropuertos, saturados por el arranque de las vacaciones en muchos países. El juego terminó prácticamente a la una de la mañana de martes. Todo se soporta por el amor a la Tribu, que al día siguiente martes, aplastó a los felinos 12-1 y hoy inicia serie de cuatro juegos contra los Yankees de Nueva York que veremos completa.
Como somos fiebres de las Grandes Ligas, captamos en vivo detalles que quizá a otros escapan. En Cleveland idolatran a Omar Vízquel, muchos años “short stop” del equipo. El mago del campocorto suma dos años como “coach” de primera base de los Tigres. El lunes, cuando salió de la cueva a ocupar su posición, de inmediato el estadio rompió en aplausos y se vieron pancartas con frases como “Omar te amo”; “Sos nuestro”; “Vízquel el más grande”. Los seguidores de la Tribu confían en que el venezolano ingrese al Salón de la Fama uniformado de Indio, a pesar de que defendió uniformes como Marineros, Vigilantes, Medias Blancas y Gigantes.
Es muy emotivo y le salta a uno el corazón, estar ahí sentado en el Progressive Field, lleno a reventar y aplaudir a los Indios volando palo con un cuerpo de lanzadores de lujo, cuando usualmente sucedió al revés. Son momentos de vida únicos, por eso doy tantas gracias a Dios, a mi familia y a AA, por sacarme del alcoholismo, darme una segunda oportunidad y poder disfrutar de estos ratos tan llenos de sentimientos.