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Viernes, 14 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 15 junio, 2016


Tantos “huevazos” que se han llevado y no aprenden la lección.
Los periodistas deportivos del planeta fútbol, exceptuando a los italianos, se enteraron de que Italia, tetracampeona del mundo (cómo les duele), se había clasificado a la Eurocopa hasta que derrotó a Bélgica.
Sí, a Bélgica, la gran favorita de la prensa para conquistar el torneo, junto a las potencias de España y Alemania.
La “azzurra”, como ha sido usual, fue enviada por mis colegas al cajón de la basura de la competencia, como si fuera un representativo de las Islas Feroe, San Marino o el Vaticano.
Entonces, cómo saboreamos los fanáticos “azzurri” las epopeyas de nuestra Nazionale; es que nos hierve la sangre porque sentimos que estamos luchando contra el mundo, incapaz de darle al fútbol italiano el pedestal que por sus títulos merece.
Por citar un solo ejemplo, mi querido amigo Jacques Sagot, hace pocas semanas ensució en su columna en La Nación, los cuatro títulos mundiales ganados por Italia.
El monumental pianista se atrevió a escribir que los dos primeros se los regaló Mussolini; que el de España 82 lo ganó un presidiario llamado Paolo Rossi al que sacaron de la cárcel para que viajara al torneo, y el de Alemania 2006 se ganó por favores arbitrales.
Este desprecio hacia el fútbol italiano y su laureada Selección Nacional es repetitivo en toda la geografía futbolera del orbe. Italia en fútbol nunca es favorita a nada, a pesar de que los “potentes” alemanes no se la ven en competencias oficiales y que la “azzurra” se clasificó invicta en el grupo eliminatorio de esta Eurocopa.
Después de hincar a Bélgica repleta de estrellas 2-0, la prensa deportiva volvió a cargar con el sambenito del “catenaccio”, para contaminar el triunfo limpio y hermoso de los discípulos de Antonio Conte.
Italia metió dos golazos; el portero Thibaut Courtois sacó dos con sus puños y Pelle dejó escapar un par de ocasiones de anotar en las narices del arquerazo.
Si eso es “catenaccio” yo soy el abuelo de Tarzán.
Mis colegas ven jugar a Italia desde 1970, para ubicarnos un poco más acá y todavía no aprenden su cultura de juego: defensa ordenada y cerrada; control de la pelota; exquisita técnica y contraataque letal.
Repleta también de fracasos y derrotas, como todas las selecciones del mundo, la italiana carga sin embargo, cuestionamientos y desprecios a su fútbol que sus coronas y títulos por lo visto no reivindican.