Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 13 Junio, 2016

La victoria de Costa Rica ante Colombia en Copa América, dejó intacta la eliminatoria mundialista, contaminada por la escandalosa derrota que sufrió la Tricolor frente a los Estados Unidos en la misma competencia.
El 4-0 de los anfitriones inundó de dudas el proceso que lidera Óscar Ramírez y que tiene a la Selección Nacional en el primer lugar del Grupo A, con diez puntos, cuando restan dos partidos por jugar con Panamá y Haití en setiembre.


Engolosinados por el brillante desempeño de nuestro seleccionado en el mundial brasileño, sumado al invicto en la cuadrangular en ruta a Rusia 18, miles de compatriotas se apuntaron a que la Copa Centenaria, bien podía convertirse en un paseo para la legión tica que juega fútbol en el extranjero y se lanzó el vaticinio de victoria ante Paraguay, otro triunfo frente a la “peor selección de los Estados Unidos de todos los tiempos” y un difícil cierre frente a Colombia.
Y como que el asunto nos salió al revés.
No se pudo doblegar a los aguerridos guaraníes; el anfitrión nos aplastó y más bien vencimos a una Colombia que presentó una formación alternativa y pagó con la derrota. Consecuencia del “lujo” que se dio su técnico José Pekerman, los cafeteros perdieron con los anfitriones el primer lugar del grupo y tendrán que enfrentar probablemente a Brasil en la siguiente ronda, depende el resultado de anoche de los pupilos de Dunga con Perú.
En todo caso y como somos los ticos, después de ser humillados por la selección de Jurgen Klinsmann, no tanto en el terreno de juego sino por el abultado resultado, se pidió la cabeza del Machillo Ramírez y se inundaron los programas deportivos en la radio con cuestionamientos y todo tipo de críticas al trabajo de nuestra Tricolor.
Sin embargo y como por arte de magia, el pasado sábado a eso de las nueve de la noche, ya éramos de nuevo la mejor selección del mundo, por haber hincado y sin apelaciones a una Colombia ubicada como tres del planeta en el escalafón de doña FIFA.
Bromas y memes aparte, rescatar que el triunfo frente a Colombia le devolvió los colores al rostro de la Tricolor; se jugó buen fútbol, se metieron dos golazos de alto vuelo, se retomó la confianza, se detuvo la metralla de la crítica y entonces, Óscar Ramírez y su grupo podrán afrontar el cierre de la cuadrangular en un entorno de paz, sin el revulsivo que produjo la goleada que nos metieron los locales.