Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 11 Junio, 2016

El espectacular desempeño de Costa Rica en el Mundial de Brasil, es un puñal que tiene clavado el periodismo mexicano en el centro de su corazón, salvo un par de excepciones.
Me encanta y valoro la objetividad del colega mexicano que dirige “La última palabra”, André Marín, casi que el único que se sale del fanatismo nacionalista que envuelve al resto de las urracas parlanchinas que pululan en los otros programas.
El fútbol mexicano pasa hoy por uno de sus mejores momentos, organizan un campeonato muy competitivo que se refleja en una muy buena Selección Nacional formada, al igual que la nuestra, por una camada o una generación de futbolistas sobresalientes.
Pero el fútbol mexicano no merece a su prensa deportiva: ciega, fanática, servil, de flaca memoria y muy poco objetiva, con tan poca capacidad de análisis que una cadena de buenos resultados ante rivales de peso; un par de triunfos en Copa América o la conquista de un título en Concacaf, los convierte “ipso facto” en candidatos a ganar la Copa del Mundo, el torneo máximo del planeta, donde el Tri lo que más suma son fracasos.
¡No llegan al quinto partido!
Eso los tiene obsesionados y más que irritados cuando tuvieron que tragarse el maravilloso espectáculo que ofreció la Selección Nacional en el mundial brasileño, donde llegó hasta ese quinto juego, maldito para los mexicano y lo terminó invicto nada menos que frente a Holanda, potencia futbolera del centro de Europa.
Los fanáticos colegas mexicanos no pueden asimilar semejante éxito, que México con su millonaria población, millonario fútbol y millonaria estructura no ha podido alcanzar. Por eso, cuando el fútbol costarricense sufre un traspié de alto nivel, como fue la última goleada que le propinó Estados Unidos en Copa América, lo primero que salta es la bilis en el hígado de este sector del periodismo azteca, para hacer mofa, ridiculizar y minimizar la calidad del fútbol costarricense.
Mientras la selección mexicana no logre imitar o superar lo hecho por la tica en Italia 90 y Brasil 14, la herida seguirá abierta y toca asimilar a los costarricenses esa basura que vomitan los colegas mexicanos, cada vez que se combina un éxito de su Tri, con un fracaso de nuestra Selección Nacional.