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Martes, 20 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 23 mayo, 2016


El interés de las mujeres costarricenses por el fútbol despertó apasionadamente conforme se presentaron los grandes partidos de la Selección Nacional en las eliminatorias mundialistas y luego en los campeonatos mundiales a los que se clasificó, desde Italia 90 hasta Brasil 14, pasando por Corea y Japón 2002 y Alemania 2006.
Son miles las compatriotas que no siguen con interés el campeonato nacional, pero son capaces de despertar a cualquier hora del día para pegar gritos y aplaudir las hazañas de la Tricolor en las Copas del Mundo, eliminatorias y otras competencias oficiales.
Guardando las distancias, la monumental hazaña de Andrey Amador cuando se apoderó del primer lugar del Giro de Italia y se uniformó con la legendaria “maglia rosa”, activó en miles de miles de costarricenses un inusitado interés por la disciplina del ciclismo; hombres y mujeres empezaron a madrugar “bien tempranito”, como decía un político por ahí, para pegarse a la TV a seguir con pasión desbordada la ruta del pedalista tico en el asfalto italiano.
Oraron, lloraron, empujaron, se comieron uñas y se crisparon cabellos, observando al héroe criollo engalanando al deporte costarricense con una proeza épica por su nivel universal.
Y, lo bonito del caso es que a partir del logro planetario de Andrey, se despertó una efervescencia masiva de los ticos por saber de ciclismo y por conocer las estrategias de este tan varonil deporte, en que a nivel de competencias de otro tipo, destacan también centenares de mujeres forjadas en hierro.
Lo primero que nos llamó la atención a los ignorantes de este deporte, fue eso de capos y peones; los que medio seguimos la competencia en sus previos, conocíamos que a Andrey le habían dado la función de peón y a su compañero de equipo, Alejandro Valverde la de capo.
Lo curioso fue cuando un experto explicó que el tico sería peón por su experiencia en el Giro y Alejandro capo porque participaba por primera vez. Uno pensaba que era al revés; el experimentado de capo y el novato de peón y fue así que muchos fuimos aprendiendo sobre la marcha y en pocas horas, detalles y características de esta disciplina, del todo desconocidas hasta que surgió la brillantez del pedalista costarricense.
Hoy y gracias a Amador, Tiquicia está inundada de expertos en ciclismo, sin que falten desde luego los típicos bombetas.