Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 16 Mayo, 2016

Repasemos una acción del juego Herediano con Alajuelense.
En el minuto seis del segundo tiempo, Diego Madrigal pisa territorio rival y desafía la marca de Allan Miranda con la famosa y popular “jugada del tonto”. Diego impulsa la pelota, corre a un costado del defensa herediano, pero este se la quita. En ese instante nace la jugada del segundo gol del Team. Allan avanza y Diego corre a recuperar su posición: ¿cuál? Carrilero izquierdo.
Cuando Madrigal llega a su zona de marca, ya Yendrick Ruiz había abombado el 2-0 y la retaguardia manuda yacía quebrada y abierta. El avance de Miranda terminó con el balón en pies de “Mambo”, pase preciso a Aguilar y toque maestro de Elías a Yendrick. Cummings, Gutiérrez y Vargas quedaron desperdigados en el camino.
Ubicar a Madrigal por el carril izquierdo fue una de las novedades tácticas que presentó Javier Delgado para el juego de vuelta. La presencia del novato Juan Pablo Vargas en la línea de tres en defensa y Carlos Discua como enlace fueron otras variantes. Igual “escondió” a McDonald en la franja derecha del ataque para alejarlo de los tornillos de Brown y se asociara con Salvatierra.
Los intentos de “El Sheriff” fracasaron, pero no es su entera responsabilidad el que la Liga haya dejado escapar otra final de campeonato.
En esta final, más que buscar responsables a lo interno de la divisa manuda, se debe resaltar y destacar el brillante futbol táctico que presentó el Herediano y en este sentido aplaudir la estrategia de Hernán Medford, el gran gestor de la proeza rojiamarilla.
Analizar tácticamente el trabajo del nuevo monarca, te conduce a una perfección pocas veces contemplada en el fútbol costarricense. Herediano presentó dos partidos sin fisuras, sin descuidos, con un orden y concentración absolutos. Cada futbolista fue instruido para cumplir una misión en su marco de acción y quien se salió del guión por breves instantes, como Miranda y Núñez en el juego de vuelta, recibió la reprimenda pública del maestro.
Desde luego que las variantes que ordenó Delgado no fueron las adecuadas, pero a este Herediano no lo vencía cualquiera porque su fútbol táctico rayó en la perfección.
Alajuelense fue una decepción, pero el desplome del equipo en esta oportunidad se engendró más que en debilidades propias, en las virtudes de un rival exquisito en lo táctico que lo empujó al abismo con una pasmosa facilidad.