Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 7 Mayo, 2016

Quizá la madurez que muestra hoy José Salvatierra, retrata el comportamiento de este “nuevo” Alajuelense que vimos en la semifinal. No nos tembló el pulso para calificarlo como el mejor jugador de la Liga en el juego de ida que ganaron los manudos 2-0. Se volvió a lucir en el juego de vuelta, limitando con marcas exactas el vértigo y la velocidad de Daniel Colindres, delantero que fumigó a la Liga en la segunda vuelta del Verano.
La carrera deportiva de este joven defensor hoy de nuevo en la preselección nacional suma dos facetas; fuera de la cancha varios problemas de indisciplina que hoy parecieran canalizados hacia un correcto comportamiento y dentro del campo, una cadena de lesiones que parecían interminables, con recaídas que pudieron costarle la carrera, de no ser su recia personalidad y motivación.
Verlo jugar desde que asumió la titularidad como defensa de la Liga, nos muestra un futbolista con un equilibrio emocional impresionante, que le ha permitido renunciar sin mayores problemas a la reacción indebida, incluso en casos de claras provocaciones del rival.
Nos parece reconocer la voz orientadora de Javier Delgado y de Germán Retana en la conducta de José, que ojalá se prolongue, aunque siendo el fútbol un juego de contacto bien se puede ir todo al carajo en segundos.
Aunque las comparaciones son odiosas, nos parece que en esta ocasión la serie semifinal entre Alajuelense y Saprissa tuvo algunos ingredientes que se dieron en la final del Invierno, cuando “los princesos morados” se rebelaron, se motivaron y se sacaron todos los “clavos” guiando al equipo de Carlos Watson al título.
En cierta medida, los jugadores de la Liga han hecho lo mismo, porque al ser lanzados al tercer puesto de la clasificación general se pegaron en los uniformes la credencial de perdedores, siendo entonces los grandes favoritos para avanzar a la final el Team y el Saprissa.
La prensa deportiva fue contundente: el Monstruo es el favorito para tragarse al León y así se presentaron en el Morera Soto. Ya supimos lo que sucedió.
Un Alajuelense unido, aplomado, equilibrado emocionalmente (repasemos el comportamiento de Jonathan McDonald, idéntico al de Salvatierra), pudo fumigar al Saprissa, desde luego que con el aporte de las bondades futbolísticas de sus jugadores. En esta oportunidad, los “princesos” se alinearon en el otro bando.