Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 6 Mayo, 2016

“Lo que mal comienza, mal termina”, dijo Jaime Penedo en los pasillos del Ricardo Saprissa; minutos después anunció que deja al equipo.
A Penedo alguien lo impuso como titular en la portería del Saprissa y quienes arroparon la imposición cometieron grave injusticia contra Danny Carvajal quien se había consolidado como estelar del marco morado, con enormes actuaciones precisamente en los clásicos, que son los juegos que determinan las máximas emociones.


Soy creyente de que en la vida todo se paga y por lo visto, la injusticia con Carvajal, ha sido saldada.
Saprissa perdió el título porque se salió de la concentración; a todo nivel se tomaron decisiones equivocadas. Carlos Watson cometió un error monumental al ordenar descanso para varias de sus principales figuras cuando viajaron a Pérez Zeledón y cayeron derrotados. ¿De qué hay que descansar en nuestro campeonato de bola? Pobrecitos los muchachitos, jugar dos veces por semana.
Y como equipo, no tuvieron la capacidad de sostener la cima de la clasificación, entregándosela al Herediano después de empatar en casa con Limón.
Y fuera del terreno de juego el Saprissa se contaminó: lo sucedido con Francisco Calvo, Marvin Angulo y David Guzmán sacó al equipo de la semifinal en el plano futbolístico y lo inundó en una distracción que resultó de fatales consecuencias.
Todo lo que le sucedió al Saprissa lo intoxicó; de pronto los informes arbitrales no cuentan y mandan las imágenes de la televisión; en cuestión de horas pierden a su mejor figura y al rato la recuperan, versión futbolera de quinto mundo que sonroja y como cierre, uno de sus jugadores estelares se va a mejenguear a pocas horas del juego más determinante del campeonato, el club lo sanciona pero sus compañeros, en un gesto “heroico” lo apoyan y deciden dedicarle el triunfo contra su más enconado adversario, como si el colega hubiese sufrido un accidente automovilístico que lo separaba del clásico.
Y, en río revuelto, ganancia de pescadores.
El Alajuelense con su mar en calma se lanzó a la pesca y atrapó tiburón ballena; en mucho la historia del pasado Invierno dio vuelta y a la Liga le bastaron varios minutos de buen fútbol y la inspiración de su ariete “Pepememo” Ortiz para fulminar a su máximo enemigo, solo que en instancia semifinal.
¡Bienvenida entonces la cuadrangular que se anuncia para que los equipos tengan mayores márgenes de recuperación!