Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 2 Mayo, 2016

Hay goles lapidarios.
¿Lo será el de Harry Rojas?
Punzó el Saprissa por el empate; entraron Arauz, Segura y Moya a buscarlo; lo tuvo David Ramírez pero Patrick Pemberton a bocajarro se lo desvió; los comentaristas de Repretel llamaban la atención de que la Liga estaba sin piernas. Olía a empate, tensión en las gradas del Morera Soto.


Cierre dramático, agónico; si el Monstruo empataba, el León prácticamente le decía de nuevo adiós al título y de pronto, un balón alto que cae muy lejos del marco de Penedo y Machado lo desvía al tiro de esquina al saltar con Ortiz.
¿Jugada intrascendente?
¿Cuántos tiros de esquina lanzaron los dos equipos en el desarrollo del juego? Varios. ¿Goles? Ninguno.
Cobró Allen Guevara, el balón cruza el corazón del área de manera rasante y mientras los gigantes, los altos se empujan y codean: Machado con Cummings, Miller con Porfirio, Guzmán con Gabas, Arauz con Claros, Moya con Salvatierra y Josep Mora tapa el segundo palo, surge como un fantasma el pequeño Harry Rojas, madruga a un desatendido David Ramírez, quien solo ve pasar una sombra a su costado izquierdo, que toca y fulmina a la red, un gol que perfectamente podría significar el final del reinado del Saprissa.
Ese 2-0 no se lo esperaba ni la feligresía eriza; la parte final del clásico se proyectaba hacia otro destino: o el triunfo mínimo del anfitrión o el ansiado empate de la visita.
Pero, hay goles que matan.
¿Será el del pequeño Harry uno de estos?
Bien lo manifestó Hernán Medford antes del juego de anoche entre Belén y Herediano, las semifinales cuesta que sean bonitas; se juega primero a ganar y si alcanza, dar espectáculo y eso sucedió en el clásico. Pocas acciones dignas de lo que estaba en juego, una de ellas el primer gol de la Liga, hermoso en su construcción y ejecución. Lo poco de buen fútbol que se vio lo puso el Saprissa cuando atacó por el empate, de manera que a falta de espectáculo, resaltar la muy buena lectura del rival que hizo Javier Delgado, quien en esta ocasión le ganó el mandado táctico a su colega Carlos Watson. La Liga limitó y casi que anuló el fútbol de Angulo y Colindres sin “patadas”, mérito táctico del “Sheriff” y de los jugadores a los que ordenó los trabajos, como Salvatierra, Claros y Gabas.
La semifinal está abierta; ya la Liga viajó a Tibás en una ocasión con idéntica ventaja y regresó muerta. Todavía, no ha ganado nada.