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Sábado, 17 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 27 abril, 2016


Hasta ayer me enteré por qué Pep Guardiola pidió ocho refuerzos de clase mundial como requisito para convertirse en director técnico del Manchester City.
Con ese equipito que se presentó ayer ante el Real Madrid, el cotizado entrenador catalán no iría a ninguna parte. El equipo inglés hizo honor a su calificativo de ser el más débil de los cuatro que se clasificaron a las semifinales de la Champions, se jugó un partidazo en defensa y se le olvidó a su técnico Manuel Pellegrini que para ganar, hay que atacar, sobre todo si se juega en casa y ante un rival diezmado por la ausencia de su máxima figura, Cristiano Ronaldo.
El juego entre Manchester City y Real Madrid fue un bostezo; en el primer tiempo los dos equipos jugaron a no perder, fútbol regulado, controlado en la mitad del campo y escasas, por no decir que cero, opciones de gol. Se hizo evidente que el equipo de Zidane no tenía enfrente ni a un Atlético de Madrid, un Bayern Múnich e incluso al eliminado Barcelona. Sin duda que el club de la Casa Blanca tuvo mucha suerte en los sorteos.
Ayer pudo triunfar; le bastó apretar un poco en el último cuarto de hora para que se le presentaran tres opciones de gol clarísimas: remate al palo de Jese y dos achiques providenciales del arquero Joe Hart a remates de Casemiro y Pepe.
Del lado celeste, nada de nada. Una intervención a fondo de Keylor Navas en el último minuto para desviar tiro libre de De Bruyne y antes un centro rasante que le cortó a Jesús Navas y otra acción más propia de un defensor que de portero.
Real Madrid midió muy bien las potencialidades de su rival, quebró la conexión ofensiva entre un incisivo De Bruyne con un opaco y nulo “Kun” Agüero y se le facilitaron aún más las cosas con la salida temprana por lesión del “Chino” Silva, uno de los pocos “ingleses”, dispuesto a jugar al fútbol y no a defender un 0-0 que seguramente en el Santiago Bernabéu no les servirá de nada.
Una semifinal sin categoría de Champions, responsabilidad absoluta de un Manchester City parado en la cancha para que no le hicieran goles, misión cumplida, pero sin afanes ofensivos, disposición táctica del chileno Pellegrini que es casi seguro, le costará la eliminación en el juego de vuelta, a menos que el Real Madrid se “jale una cartagada”, con todo el respeto para los ciudadanos de la Vieja Metrópoli.