Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 14 Abril, 2016

El Barcelona le regaló el primer tiempo al Atlético de Madrid y lo pagó caro. ¡Quedó eliminado de la Champions!
¿Qué hacía Lionel Messi escondido por la franja derecha del ataque y sin ningún protagonismo? ¿Cuál era el plan táctico de Luis Enrique?
Este Barcelona que vimos sucumbir en el Vicente Calderón está a mil millas de distancia del equipo impresionante de Pep Guardiola. ¿Y, saben por qué? Porque no tienen a Xavi, aquel obrero maravilloso, constructor de mil acciones fantasiosas al lado de Iniesta, huérfano ayer del apoyo de su ingenioso hermano.
Poco se gana con el famoso tridente de matadores, si no se tienen arquitectos que gesten su juego; el Atlético de Madrid se atrincheró después de que se le fue encima al rival en el inicio y desde luego que el hermoso gol de Griezmann en el minuto 36, nacido gracias a las agallas de Saúl y Carrasco, que pelearon una bola perdida en la zona izquierda de la defensa catalana, para que Saúl se la pusiera en la cabeza al francés, ayudó a que el muro que ordenó el Cholo Simeone se solidificara.


Los colchoneros jugaron al error, como lo hacen muchos tenistas y la táctica le resultó perfecta, sobre todo a la hora de sentenciar el duelo. El Barcelona del segundo tiempo fue otra cara del que se paró en la cancha en la primera etapa y se volcó contra la retaguardia local, en la que se distinguió por su técnica el lateral Filipe Luiz y por sus agallas Diego Godín. Fueron auxiliados por el capitán Gabi, dado que Juanfran y el novel Lucas solo atinaron a despejar sin miramientos.
El empate y por consecuencia la eliminación del anfitrión rondó en Manzanares, pero el tridente Messi, Suárez y Neymar no estuvo fino, además de que el portero Oblak, sin duda que ataja. Cuando Barcelona procuraba el empate con todos sus argumentos, incluso con Piqué incrustado como centro delantero, Filipe Luiz se inventó una penetración de fantasía, descubrió autopista libre en el minuto 86 y cuando sirvió a Saúl para que liquidara, Iniesta metió la mano, penal, gol de Griezmann y se acabó.
El cierre tuvo una acción polémica, cuando el silbatero italiano Nicola Rizzoli se tragó una mano de Gaby en el área y señaló afuera; Messi, en una tarde gris, mandó la prórroga al infierno.