Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 13 Abril, 2016

Un Real Madrid motivado e intenso tiró al cesto de la basura la ventaja de dos goles que llevó al Santiago Bernabéu el Wolfsburgo alemán y con triplete de su carismático astro Cristiano Ronaldo, mezcla de Narciso y Adonis eliminó a los germanos y se instaló de nuevo en la semifinal de la Champions.
Como el interés de los compatriotas estaba en seguir los pasos de Keylor Navas, diremos que le desvió un mortero quemante a Luiz Gustavo; se llevó un susto con Bruno Henrique cuando se instaló en sus narices pero se le perdió la pelota y su mejor acción no fue con los puños sino con la palabra, cuando le “sopló” a Cristiano cómo podía vencer la resistencia del buen portero suizo Benaglio en un remate de tiro libre al minuto 76; el lusitano le hizo caso y se inventó un remate más calculado que potente que abrió la barrera germana y se coló en el ángulo inferior de mano izquierda del cancerbero. Fue el 3-0, suficiente para darle vuelta a la tortilla.
El Wolfsburgo se derrumbó en dos minutos, 16 y 17; el escenario se tragó a los tres centrales, Dante, Naldo y Vierinha que dejaron pasar un centro normal de Carvajal, que cerró Ronaldo a la espalda del segundo, una acción que mostró que un Bernabéu repleto de fanáticos tiene su peso. Los defensores visitantes se enredaron y el goleador no los perdonó. Un minuto después, el mismo Cristiano raspó de cabeza un tiro de esquina de Kroos y venció a Benaglio con el 2-0 y el asunto se puso taco a taco.
Como sucede siempre, actitud que no debería darse, el Real Madrid bajó revoluciones, se sintió cómodo con el 2-0 que empataba la serie y como le quedaban muchos minutos al juego se bajó del incendio.
Se terminó la metralla en el primer tiempo; el Wolfsburgo fue por su golcito en la segunda parte que podía darle el pasaporte a la semifinal, pero el remate libre de Ronaldo dictó sentencia.
Los merengues cumplieron con el rol que les correspondía; Keylor volvió a recibir elogios de los narradores internacionales y el Wolfsburgo tuvo la oportunidad de enseñar en un escenario majestuoso, la modestia de su fútbol y de su nómina.
Es un hecho que el equipo de Zinedine Zidane tiene que elevar su nivel y mucho y no depender de la “Cristianomanía” si desea sobrevivir en la instancia semifinal, donde chocará con una locomotora de mucho mayor tonelaje que esta germana, tan similar a un Apolo criollo.