Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 8 Abril, 2016

El pésimo arbitraje de Pedro Navarro en el juego entre Pérez Zeledón y el Deportivo Saprissa, lamentablemente es un eslabón más en la cadena de flojísimos desempeños de la mayoría de los silbateros que dictan sentencia en nuestro fútbol mayor.
El arbitraje en el fútbol costarricense se encuentra en uno de sus puntos más críticos y cuesta observar un partido del torneo de Verano, para citar el que se juega en este momento con un buen arbitraje. Y conste que decimos bueno. Ni siquiera excelente o muy bueno.
Los 12 equipos en brega se quejan del trabajo de los silbateros; los dirigentes reclaman, protestan, cuestionan y los descalifican, solicitan a la Comisión de Arbitraje que no designe a fulano o zutano en sus partidos y se crea un marco de incertidumbre donde es fácil notar que el barco del arbitraje viaja a la deriva.
De buena fuente se conoce que el nuevo presidente de esa Comisión, don Daniel Vargas, en realidad no está cumpliendo las funciones de jerarca, sino que es un dirigente intermedio que se mueve bajo el mando indirecto o directo del presidente de la Federación de Fútbol, Rodolfo Villalobos.
Un punto negativo en el tema del arbitraje en nuestro país, es que quienes se movieron o se mueven en esa disciplina jamás se ponen de acuerdo. Los analistas del arbitraje se sacan clavos viejos; entre ellos hay rencores, rencillas, envidias, egos. Nunca han trabajado unidos, los que se retiran con los que vienen y los que están con los más nuevos. La familia en el arbitraje nacional no existe; está desintegrada y desde luego que eso afecta.
Las comisiones de arbitraje no tienen respaldo de los árbitros veteranos ya retirados, porque todos se creen dueños de la verdad y trabajan y se mueven en un puro pique.
No ha habido forma y tampoco mayor interés de los superiores, para que la Comisión de Arbitraje y sus órganos dependientes se profesionalicen. El arbitraje costarricense urge de una inyección económica que invierta en capacitación, en seminarios, reuniones de estudio, talleres con expertos internacionales, aporte de videos y literatura, asistencia a congresos.
Cuando personajes como Luis Paulino Siles, Rodrigo Badilla, Rónald Cedeño, Ramón Luis Méndez, Verny Ulloa y otros, se den la mano y se junten a trabajar en pro del gremio en lugar de sacarse la lengua como chiquitos, puede que se inicie una mejora en el trabajo de nuestros silbateros.