Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 26 Febrero, 2016

Qué fácil debe ser convertirse en director técnico de un club multimillonario en Europa, donde el nuevo entrenador puede pedirle al patrón una lista de jugadores de altísimo nivel, entre ellos los mejores del mundo para que lo refuercen.
Cuentan que Pep Guardiola le hizo una carta al Niño Dios, el magnate dueño del Manchester City, donde los regalos que solicita van desde Lionel Messi hasta Paul Pogba. ¡Así hasta yo, como decía doña Nini!
Digo esto para resaltar y valorar el trabajo de Horacio Esquivel como técnico de Limón; sinceramente quedé impresionado con la presentación de su equipo el miércoles ante el Saprissa. ¡Qué partidazo se jugó este joven equipo!
Esto sí es un entrenador; este sí es un estratega; el que levanta de los escombros un equipo al que se le fueron ocho jugadores titulares y además, de los tres que quedaron dos no juegan: Albin Bennett y Kareen McLean.
Miren, y lo escribo con todo respeto para el campeón nacional, Limón mareó, movió y se bailó al Saprissa durante todo el partido. Fue el juego del gato y el ratón y al final lo ganó el ratón, pero la exhibición del gato fue portentosa.
Hubo muchos, pero muchos minutos del juego en que se me asemejó al partido del pasado martes por la Champions entre la Juventus y el Bayern Munich, en el primer tiempo.
Cómo los alemanes cercaron a los italianos, les coparon la mitad del campo, los asfixiaron y no los dejaron respirar; aquello fue una tormenta para Gianluigi Buffon y compañía.
Igual al Limón-Saprissa; los morados atacaron una vez y anotaron; los anfitriones entraron por todas partes, un fútbol exquisito de Miguel Marín, Marvin Esquivel, Kendrick Pinnock, Greiven Méndez e Iván Ramírez, que deshizo la retaguardia del monarca en mil pedazos, pero Danny Carvajal dijo muchas veces que no y cuando no pudo, los postes le devolvieron al campo tres balones de red.
Y no se trata de quitarle méritos al triunfo del Saprissa; venció porque anotó más goles y punto, pero se debe reconocer, alabar y aplaudir el trabajo de Horacio Esquivel, porque jugar como lo hizo Limón prácticamente con un equipo nuevo, solo se puede lograr cuando el técnico es muy capaz y las horas de trabajo rinden dividendos.
El espectáculo que ofreció Limón merece todos los elogios y si no ganó, no importa. Aquí no estamos analizando el resultado del juego.