Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 22 Enero, 2016

Este equipo de Limón realmente es una caja de sorpresas; a lo interno del club se presentan situaciones que por la distancia geográfica cuesta más comprender y entonces el periodista trabaja de oídas.
A todos nos sorprendió en su momento que en el juego de vuelta de la semifinal del Invierno, cuando Limón visitaba el Morera Soto, el técnico Horacio Esquivel sentó a dos de sus principales figuras: Allan Duarte y Diego Díaz. La prensa deportiva y me incluyo, crucificó al estratega.
Pocos días después nos enteramos que Diego Díaz era ficha del Alajuelense y Allan Duarte del Cartaginés. Los dos fueron firmados después de que terminó el campeonato, pero ya sabemos que los entrenadores por ahí se enteran de estas cosas y deciden “castigar” a quienes decidieron abandonar el barco.
Luego sigue un dato curioso: le entra al club una recaudación millonaria, no muy grande pero sustanciosa, producto del juego de ida ante la Liga. Uno supone que este dinero será aprovechado para repartirlo entre los jugadores y el cuerpo técnico, que se sacrificaron durante la campaña, jugando en muchas ocasiones gratis.
No sabemos si se repartió o no, pero sí pocas semanas después de que Limón jugó las semifinales, se produce la desbandada del 80% de la nómina titular, es difícil creer que a los jugadores los hayan retribuido. Se presentó una fuga masiva en el primer equipo; ocho titulares cambiaron de club, de manera que es fácil deducir que estaban advertidos de que para la nueva campaña, se presentarían los mismos problemas que en la que terminaba.
Lo curioso del caso es que simultáneamente a la fuga de jugadores como Lewis, Maitland, Martínez, Díaz, Duarte, Scott y Pemberton, por citar algunos, se dicta sentencia a favor de Carlos Pascal, el dirigente limonense que tanto aporta al club, y el fallo judicial indica que se le deben devolver los bienes materiales decomisados.
Esto debió convertirse en una enorme noticia para el equipo de fútbol de Limón y debió evitar la fuga de tantos jugadores. Pero… ¿qué sucedió a lo interno del club?
¿Será que don Carlos retiró futuras contribuciones?
Todo un rompecabezas sin duda para armar la situación real del equipo limonense, donde se debe destacar con mayúscula, el comportamiento de su técnico Horacio Esquivel, positivo, trabajador, sin llantos ni quejas, listo para que su diezmado Limón nos presente nuevas sorpresas.