Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 22 Diciembre, 2015

La defensa del Alajuelense está mal trabajada.
Sigue recibiendo goles y goles con remates de cabeza en las narices de Patrick Pemberton y esta deficiencia que ha sido constante en el campeonato, no se corrige.
Los rivales hacen fiesta en el corazón del área rojinegra; la retaguardia manuda es de baja estatura y ninguno de sus cuatro asiduos titulares: Loaiza, Acosta, Gutiérrez y Matarrita imponen respeto en la azotea.
Los tiros de esquina no se producen porque un atacante le devuelve el balón a su portero desde el sector ofensivo del equipo. Los tiros de esquina se producen cuando un equipo está encima del otro, lo ataca, lo encierra y presiona y entonces la retaguardia empieza a concederlos. Algunos los llaman erróneamente “medio gol”. Si esto fuera verdad, Saprissa debió ir ganando 5-0 a los 20 minutos del clásico.
Lo curioso del caso y sin jugar de entrenador, resulta de no notar una reacción del cuerpo técnico manudo al dominio abrumador del Saprissa, reflejado en más de 15 tiros de esquina en 50 minutos.
A Patrick Pemberton le anduvieron las moscas y el primer gol morado se veía venir. Se olfateaba. Algún balón, de los que merodearon la jaula del León, finalmente iría a la red. Entonces llegaron los goles de Francisco Calvo.
¿Por qué no intentar un cambio en retaguardia?
¿Por qué no sumar otro hombre como líbero (Ariel Soto o José Salvatierra) y pasar a línea de cinco?
¿Qué hacía el centro delantero, José Guillermo Ortiz como defensa central, en la acción del segundo gol morado? El le puso el balón a Calvo.
Afirmó Hernán Torres, que no fue que el Saprissa les quitó el balón. Fue que ellos se lo regalaron y agregó: “con la entrada de Carlos Discua el asunto mejoró”. Claro que mejoró, pero ya perdían 2-0.
Todo da a entender que el técnico del Alajuelense, se la jugó a que en el segundo tiempo, por obra y gracia del Espíritu Santo que no juega al fútbol, Saprissa no metiera el gol que buscó con tanto ahínco y apasionamiento en la primera parte y dejó las cosas igual. ¡Tremendo error!. Le costó el partido.
Sin tres titulares de su línea media: Bolaños, Vega y Guzmán, Saprissa fue el dueño del balón, regalado por el rival o recuperado por ellos y don Hernán, tampoco ordenó variantes para ponerles freno a los “obsequios” de sus jugadores al enemigo.
Fue así que Saprissa triunfó caminando.