Logo La República

Lunes, 12 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 03 diciembre, 2015


Cuando Horizonte Morado nombró a Paulo César Wanchope como gerente deportivo del Saprissa, en esta Nota escribimos que esa escogencia nos sugería una simple calificación: negocio.
No nos imaginamos a Paulo César como empleado de los empresarios que forman la actual dirigencia del Saprissa y menos a Juan Carlos Rojas como patrono del extécnico de la Selección Nacional.
Escribimos en su momento que presumíamos que Wanchope ideó la fórmula de poder hacer en el Saprissa lo que en su momento intentó también ejecutar en el Uruguay de Coronado, sin éxito.
¿Por qué en el Saprissa y no en el Herediano, el club de los amores de Wanchope?
Por dos razones vitales: Herediano tiene un mando financiero muy consolidado, un trípode que forman Alí, Moreira y Patey, más otro socio mayoritario que es de bajo perfil y que aporta pero no luce en cámaras, y un segundo aspecto mucho más determinante, a la hora de proyectarse en un negocio: que Saprissa cuenta con una afición masiva, la mitad del país y que es asunto de meterla al estadio con un equipo ganador y de primer nivel y el dinero empezará a moverse y a ingresar. Herediano no tiene el potencial del Saprissa en cuanto a seguidores, de manera que proyectarse o invertir en el Monstruo conlleva menos riesgos económicos y mayor seguridad.
En nuestra Nota nos atrevimos a afirmar que Paulo César Wanchope, más que gerente deportivo del Saprissa, podía convertirse en un nuevo socio de Horizonte Morado, porque es un hombre solvente en lo económico que puede aportar dinero para que el club mueva fichas en esta millonaria industria del fútbol.
Nos queda la impresión de que el fichaje de Jaime Penedo es el primer golpe de efecto del nuevo gerente morado, pero no tanto en su función dirigencial, sino empresarial.
Perfectamente Wanchope podría, él solito, firmar al portero panameño, pagarle el salario y al tiempo, recibir el monto de esa inversión con alguna ganancia, un negocio inmaculado, limpio, lógico, responsable y honesto.
Y así, con Paulo César de socio, Horizonte Morado podrá aprovechar la popularidad, el nombre, la trayectoria y los contactos planetarios de su nuevo gerente deportivo, para meterse de cabeza en el mundo de las transacciones, fichajes, traspaso de talentos, con los riesgos, pero también ganancias, que el universo del fútbol ofrece.