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Lunes, 12 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 12 noviembre, 2015



Para los costarricenses amantes del fútbol y que son amplia mayoría, la eliminatoria que se inicia mañana con el juego frente a Haití en ruta al Mundial Rusia 18, reviste situaciones bien complejas, consecuencia del maravilloso papel en Brasil.
El parámetro para los jugadores seleccionados es demasiado alto, porque los ticos quedamos engolosinados con el pasaporte a la segunda ronda en el pasado Mundial, el haber eliminado a Grecia en octavos de final y estar a punto de clasificarnos a las semifinales, de no ser por el mamulón que Louis Van Gaal metió a atrapar penales y que nos dejó fuera de competencia.
Si bien el término exigencia es muy alto, en el fondo los costarricenses van a pedirle a Óscar Ramírez, en caso de que se clasifique a Rusia, que lleve a la Tricolor hacia las semifinales para superar lo hecho por Jorge Luis Pinto y sus discípulos en la pasada edición.
Es complicado el asunto, porque si antes de Brasil “lo normal” para la Selección Nacional era quedar eliminada en la primera ronda, como sucedió en Corea-Japón y Alemania, luego del impresionante papel de los ticos en Brasil, quedar fuera del Mundial en las primeras de cambio los aficionados lo van a catalogar como un fracaso, porque no habrá espacio para las reflexiones.
Una gran ventaja para Costa Rica es que la mayoría de los jugadores que lograron la proeza de guiar a la Selección Nacional a la cima del cielo futbolístico en Brasil repiten la odisea y son la base del nuevo grupo que contra Haití arranca el motor del auto que habrá de llevarlos a Moscú.
Entonces, repasen: si los costarricenses, empachados de buen fútbol en el último Mundial, calificarían como un fracaso no clasificarse a la segunda fase en Rusia… ¡imagínense qué sucedería en Tiquicia si no vamos al Mundial!
¡Arde Troya!
Conscientes de la responsabilidad que cargan sobre sus capacidades futbolísticas, los seleccionados nacionales que fueron sensación en Brasil saltan mañana al césped del Estadio Nacional con el propósito de empezar a trabajar sobre el primer peldaño que es clasificarse a la hexagonal de Concacaf y para ello no hay mejor receta que derrotar a Haití.
En la “jupa” de 4 millones de ticos no cabe otro resultado que triunfo en casa, supuestamente contra el más débil del grupo, y conste que escribimos “supuestamente”.