Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 4 Noviembre, 2015

Magnífico el papel de la Sub 17 en el Mundial de Chile.
Estuvieron cerca de clasificarse a las semifinales y en sus cinco presentaciones derrocharon entusiasmo, ganas, deseos y les fueron a todas las bolas del primero al último partido. Además, jugaron buen fútbol.
Cuando un equipo presenta jugadores dotados técnicamente, casos de los infantiles Ian Smith, Luis Hernández, Roberto Córdoba, Jonathan Martínez y Kevin Masís, por citar a cinco de los “creativos” de la selección de Marcelo Herrera, es un hecho que veremos buen fútbol en la cancha. Hay talento, dominio del espacio, toque, finta y hasta un poco de imaginación.
Por eso, este grupo del “Popeye” agradó desde que miles de costarricenses lo vieron en su debut en el Mundial ante Sudáfrica. La Sub-17 quedó etiquetada como un equipo que sabe jugar al fútbol, desde luego que complementada por otros seis jugadores con funciones distintas, según su posición.
Ahora, es notorio que con esto no alcanza.
Al lado de las virtudes aquí reseñadas de los jóvenes del “Popeye”, se hizo evidente durante el desarrollo del Mundial la falta de poder ofensivo del equipo, uno de los males más notorios del fútbol costarricense. La selección infantil jugó los últimos partidos del Mundial con solo un atacante, Sergio Ramírez, sacrificado a juegos de desgaste físico, correteando delante de los defensores centrales enemigos y con escasas, por no decir que nulas, posibilidades de gol.
Cuando un equipo repite y repite partidos y sus seguidores olfatean las escasas posibilidades de gol que ofrecen, lógicamente que los chances de victoria se limitan y esto lo padecimos los costarricenses que seguimos apasionados el desenvolvimiento de Costa Rica en Chile.
En fútbol bonito, Costa Rica se lució; en fútbol ofensivo, la deuda fue gruesa, de manera que no podemos quedarnos a la hora de las conclusiones en la distinción técnica de los jugadores ya citados, sino que debemos ocuparnos para que don Marcelo pueda trabajar con jugadores que aporten mucho más en ofensiva.
Habrá que repasar con rigor técnico, los videos de los juegos con Rusia, Corea del Norte, Francia y Bélgica, para comprobar que fuimos deficitarios en zona de ataque y que es urgente atacar con más piernas para aprovechar precisamente en zona caliente el talento creativo de los mediocampistas y laterales.