Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 29 Octubre, 2015

Después de lo que hizo la Selección Nacional en el Mundial de Brasil, el fútbol costarricense a nivel de selecciones nacionales puede que no tenga techo.
Por lo menos al proyectarlo.
Tano era de los que vaticinaron el último lugar para la Tricolor en el bien llamado “Grupo de la Muerte”, donde se hospedaron al lado de “La Cenicienta”, tres excampeones mundiales: Italia, Inglaterra y Uruguay.
Había anticipado que la “Azurra” se coronaría campeona del mundo y en su ruta al título, lógicamente que Costa Rica era un fácil peldaño. Cuando Bryan Ruiz venció la resistencia de Gianluigi Buffon con el gol de la victoria, tuve que empezar a cambiar de opinión.
Igual me recuerdo sentado en los palcos de prensa del Estadio Centenario, minutos antes del juego amistoso que enfrentaba a “La Celeste” con la Tricolor de Héctor Núñez, sin la más mínima esperanza de victoria. Y ganó Uruguay, pero ahora, hace rato que no nos derrota, ni allá, ni acá.
Todo este preámbulo, que se podría alargar con muchas y nuevas conquistas de los seleccionados nacionales, para decir que esta tarde contra Francia, la Selección Sub-17 no debe darse derrotada por anticipado contra la representación gala, solo porque esta fue la única de la primera fase en ganar sus tres partidos.
Y menos porque el hijo de Zidane sea su portero titular.
La selección de “Popeye” Herrera juega bien al fútbol, es una formación muy atractiva que sabe moverse dentro del terreno de juego y cuenta con individualidades de peso que pueden darle un giro positivo a cualquier partido.
Solo para referirnos a su último compromiso frente a Corea del Norte, valoramos cómo el equipo no perdió la cabeza con el 1-0 en contra y durante toda la segunda parte punzó por todas las zonas de ataque en procura del empate, que logró en el cierre del juego. Luego se perdió por una acción a balón parado que sorprendió al buen portero Alejandro Barrientos, pero alcanzó para que se clasificara de segunda y le tocara medirse aparentemente con la “más fea del baile”.
Pero… ¿no eran más horribles las charrúas, inglesas y “tútiles”, y más bien las bailamos a ellas?
Entonces, y como lo dijo “Popeye”, si para ser el mejor hay que derrotar al mejor, qué más bella oportunidad de probar la capacidad de la Sub-17 criolla que este compromiso de octavos de final contra la selección del gallito, para medir qué tan gallo es y qué tan alto será su canto.