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Viernes, 16 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 21 octubre, 2015


El principal responsable de la estrepitosa derrota del Saprissa ayer en México, es la junta directiva del club.
Douglas Sequeira no tiene la culpa de aceptar la dirección técnica del equipo: él se creyó o se lo cree todavía, preparado para el cargo. Pero, los empresarios que dirigen a esta gloriosa institución, no deberían jugar de casita y entregarle la dirección técnica del equipo a un muchacho improvisado al que le falta comer muchísimo zacate y muchísima academia para entrenar al equipo más popular del fútbol costarricense.
Lo del Saprissa ayer frente al Santos Laguna fue una debacle táctica, porque el equipo fue mal alineado, con una línea de cuatro en defensa que se supone, no ha trabajado junta para que pueda lograr la sincronía que se requiere y que mostró con lujo de detalles la Selección Nacional en el Mundial de Brasil.
Juntar a Hansell Arauz, Gabriel Badilla y Francisco Calvo en una línea que urge de sincronía total, fue un error mayúsculo del cuerpo técnico del Saprissa y esa improvisación costó carísimo. Varios de los goles del monarca del fútbol mexicano combinaron la calidad colectiva e individual de quienes los gestaron, con yerros fundamentales  de los defensas morados.
Claro que hizo mucha falta David Guzmán, un jugador que  marca el equilibrio de la oncena; sin David, Saprissa se parte en dos, pero tampoco se entiende porque sustituye Douglas a Néstor Monge, quien cumplió un buen primer tiempo e incluso casi anota, para dar paso a Ulises Segura, joven e impotente para ayudar a detener el tsunami azteca en la segunda parte.
Al fútbol costarricense le falta contundencia en ataque y esto es muy viejo; Colindres se baila a tres rivales, entra al área y no pasa nada. Mendoza se bailó a Francisco Calvo, entró al área, centró y Ravelo abrió la cuenta. Y esto se repite a cada rato.
Saprissa fue destrozado por un equipo que ocupa el décimo quinto lugar de la clasificación en su campeonato, que está en horas bajas, derrota humillante, que sonroja, apena, frustra y entristece. Un 6-1 que debe pegar con fuerza en el rostro de la dirigencia morada, para que aprenda que en el fútbol actual, un club como el Saprissa no puede tomar decisiones a la ligera, similares a las de cualquier equipo de barrio. Y qué conste en actas.
Esta paliza tiene nombres y apellidos y no son los de Douglas Sequeira: son los de Horizonte Morado.