Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Domingo 23 Agosto, 2015

Nueva York. La continuidad derrotó a la incógnita. En la ciudad que nunca duerme nos enteramos que Rodolfo Villalobos le ganó el pulso a Orlando Moreira por la silla que dejó vacante Eduardo Li, detenido en Suiza.
Jamás diríamos que Villalobos era el menos malo, calificativo que puso de moda Luis Fischman cuando se lanzó a la presidencia de La República, pero si vamos a señalar sin ningún resabio de duda, que teníamos pánico a la posibilidad de que al lado de Orlando Moreira, se sentara en una silla del Comité Director un compañero de su fórmula que ensucia con sus comportamientos y conductas  el entorno del fútbol costarricense y que en los pasillos de la Casa de los Sustos todo el gremio sabe quién es.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Puede ser que este viejo refrán le haya hecho perder algunos votos al dirigente herediano en sus afanes de presidir los destinos del hoy maltratado fútbol costarricense.
Rodolfo Villalobos fue brazo derecho ejecutor de Eduardo Li, hombre de su confianza y quizá hasta confidente; su elección como nuevo jerarca y sucesor del amigo se puede analizar como un transición que le va a dar un clima de paz a los enturbiados rincones del Proyecto Gol. Muchos de los funcionarios que ahí laboran en diferentes posiciones van a mantener sus puestos y se proyecta un marco de tranquilidad en el entorno.
De haber triunfado Moreira, las dudas y las interrogantes se hubieran apoderado de los funcionarios que laboran en los departamentos, no solo administrativos sino técnicos de selecciones nacionales; probablemente hubieran caído cabezas de gente de oficina y personal de campo, lo que hubiera hundido al fútbol criollo en temperaturas de incertidumbre nada convenientes a pocas semanas de que arranque la eliminatoria a Rusia 18.
Cambiando de tema, comprenderán mi alegría por el triunfo de los Indios 3-2 en el primer juego de la serie de cuatro contra los Yanquis. Una gran apertura de Josh Tomlin, apenas en su segundo juego de temporada pues venía de una lesión que lo alejó casi un año del montículo, casi se la empaña el cerrador Cody Allen con un noveno “inning” de infarto, pero el sucesor de Derek Jeter en el campo corto de los Mulos, Didi Gregorius falló con hombres en segunda y tercera y con un globo al jardín izquierdo apagó la rebelión de los Bombarderos. Juego cómodo para la Tribu con cierre de terror.

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