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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 17 julio, 2015


Simplemente escribí que la Selección Nacional tuvo una leve mejoría ante un rival limitado como Canadá y llovió tieso y parejo en redes sociales.
Habría entonces que darle la razón a Johan Venegas cuando reclama que en nuestro país solo se resalta lo malo de la Tricolor.
Recordemos algunas acciones del juego para tratar de justificar lo de la mejoría: el portero de Canadá desvió dos goles hechos a remates de Deyver Vega, rasante a su mano derecha y el de Venegas, alto, al ángulo superior. También el remate de Bryan Ruiz a la base del poste.
Agreguemos los remates de David Ramírez, quemantes a los costados de los verticales. Sumemos dos tiros de esquina en los que Pipo González y Francisco Calvo no pudieron bajar sus remates de cabeza. Primer partido de Esteban Alvarado sin recibir anotaciones y que Canadá solo tuvo una oportunidad clara de gol, tapada por Esteban, además de la anotación que se les anuló por fuera de lugar.
Desde luego que no estamos escribiendo del Barcelona de España, pero sentimos que con Canadá se jugó el mejor partido de la Tricolor en la Copa o si lo prefieren los detractores, el menos peor.
Estamos claros que el rival era flojo pero eso no quita mérito al leve repunte mostrado por el equipo de Wanchope, repunte que no hace daño señalarlo.
Y hablando de Chope, resultó patético verlo conversar con su asistente Luis Antonio Marín en una parte del juego con Canadá, tapándose los dos la boca, suponemos que para que Benito Floro “no les robara la señal”, como se estila en el béisbol.
No sabíamos que ahora en el fútbol profesional existen las señales.
Y bueno, nos tocó contra México.
El dramático cierre del juego entre mexicanos y trinitenses puso a la Tricolor a saltar de un lado para otro; en un minuto tocaba enfrentar a Trinidad y dos minutos después a México: después regresábamos con los caribeños y al segundo volvíamos con el “Piojo”, hasta que el 4-4 decidió que será el Tri nuestro rival.
Venimos de que nos empataron 2-2, después de que los bailamos y les metimos 2-0 en un primer tiempo memorable de la Selección, lo mejor en la era de Paulo César. La “Sele” entró dormida en la segunda parte y en cinco minutos fatídicos, México empató el partido.
Ahora, los dos seleccionados repletos de dudas van a un juego que no tiene regreso con el propósito de saldar centenares de deudas con sus seguidores.


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