Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 15 Julio, 2015

Con 46 años de ejercer el periodismo deportivo, como que no está uno para sacarse clavos. Un roce personal entre Paulo César Wanchope jugador y Tano Pandolfo, periodista, fue sanado hace mucho tiempo. Me parece que esto quedó clarísimo en un reportaje que escribió Arnoldo Rivera en la Revista Dominical de La Nación hace pocas semanas.
Más estúpido aún creer que quienes defendimos el trabajo de Jorge Luis Pinto en Brasil y nos pusimos de su lado en la bronca final, estamos ahora en contra de Paulo y deseamos que fracase como técnico de la Tricolor. Un periodista de opinión que guarde esos resentimientos se hunde en una semana.


En Costa Rica es muy difícil opinar; es complicadísimo polemizar y desgraciadamente no hay cultura ni academia para reflexionar sobre la crítica. Mucho menos si se personaliza.
Un periodista deportivo con más de 40 años de dirigir un programa de radio, leyó mis últimas dos Notas, donde cuestiono la escogencia de Wanchope como técnico de la Selección y se limitó a decirme que eran una sacada de clavo.
Fácil deducir que miles de costarricenses pensarán lo mismo.
Por eso me nace escribir este comentario horas antes de que Costa Rica enfrente a Canadá, análisis de este partido que comentaremos mañana. No para aclarar nada, ni para justificar nada, sino como tema de reflexión.
Mantenemos el criterio que escoger a “Chope” como técnico de la Selección Nacional fue una decisión errada y dimos argumentos. Si no son válidos, esos son otros cien pesos.
Para nosotros, Jorge Luis Pinto es pasado; es historia y si lo citamos en las notas es porque debemos valorar detalles que sucedieron en el último Mundial. Ya él se fue, ya no trabaja aquí, ya fracasó con Honduras en Copa Oro, de manera que no nos interesa absolutamente nada de él y menos convertirnos en sus defensores de oficio.
Con Paulo César es diferente; ocupa un puesto mediático, de perenne exposición, sujeto a elogio y crítica. Tendrá que soportarla aunque la considere injusta y valorarla si la cree correcta.
Personalmente y se lo digo a corazón abierto, no tiene el mínimo sentido desearle el mal, porque Tano no gana nada si la Selección Nacional se derrumba. Un tipo inteligente y fuerte mentalmente como lo es, mejor analiza la crítica, la mastica, la digiere y en consulta con su almohada le otorga su propio calificativo.
¡Pero no se engañe!