Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 21 Mayo, 2015

Tácticamente, Odir Jacques le ganó la partida a Óscar Ramírez; le cortó la salida por los carriles, donde el León siempre ha sido muy fuerte; presionó a Luis Miguel Valle; se aprovechó del bajo momento que padecen Pablo Gabas y Johan Venegas y aisló del resto de la formación a Jonathan McDonald.
Además, y en esto nada tuvo que ver el planteamiento de Odir, el Alajuelense repitió su gris presentación del partido de vuelta de semifinales ante el Saprissa. Suman los manudos dos partidos aburridos y discretos en el peor momento, después de una racha de magníficas presentaciones que le valieron el cartel de favorito frente al Team.
Jacques dobleteó la salida de Kenner Gutiérrez y Armando Alonso por la franja derecha, con un primer muro muy veloz y fuerte como Edder Nelson. Detrás de este, Alexander Larín. En la otra franja, Odir le puso en la nariz a Ronald Matarrita a un futbolista igual de pícaro, veloz y picante como Rooney Mora y detrás de este, al potente Dave Myrie.
Si usted repasa el video del juego, verá que una de las virtudes del Herediano fue NO esperar a la Liga, sino que fue por ella. Los servicios que erró Myrie fueron en posición de ataque y no metido en su retaguardia.
Randall Azofeifa que ejerció un liderazgo impresionante, incluso el gol del empate de Elías Aguilar casi que lo dibujó con su mano segundos antes de cobrar el tiro de esquina, se asoció con un pura sangre con alma de gavilán, el canalero Gómez para cercar a Valle. A la Liga le hizo muchísima falta el injustamente cuestionado Ariel Rodríguez.
Presionada la salida de Valle, un Venegas que se ha venido al suelo en las últimas jornadas y un Gabas apenas de chispazos, como el que tuvo para engendrar el gol tempranero erizo, fueron incapaces de generar fútbol para Jonathan McDonald, atrapado entre la fuerza de Keyner Brown y la madurez de Luis Omar Hernández. El depredador rojinegro tuvo que salirse del área caliente a buscar balones y precisamente, sacarlo de la zona de candela era uno de los propósitos tácticos de Odir.
Herediano sumó el mérito de no derrumbarse con el 1-0 tan temprano y la Liga pecó al permitir con su fútbol calculador, estático y parsimonioso que el rival se rearmara con relativa facilidad y se apropiara de los hilos del partido desde el minuto 10 hasta su final. Se hizo evidente en el clásico provincial, que Herediano sabía lo que estaba haciendo en la cancha y en la acera de enfrente no.

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